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viernes, 27 de febrero de 2015

TUS PALABRAS





TUS PALABRAS

Apoyada en mi hombro 
eres mi ala derecha. 
Como si desplegaras 
tus suaves plumas negras, 
tus palabras a un cielo 
blanquísimo me elevan. 
Exaltación. Silencio. 
Sentado estoy a mi mesa, 
sangrándome la espalda, 
doliéndome tu ausencia.

viernes, 4 de abril de 2014

Era mi dolor tan alto







      Era mi dolor tan alto,
      Que la puerta de la casa
      De donde salí llorando
      Me llegaba a la cintura.
      ¡Qué pequeños resultaban
      Los hombres que iban conmigo!
      Crecí como una alta llama
      De tela blanca y cabellos.
      Si derribaran mi frente
      Los toros bravos saldrían,
      Luto en desorden, dementes,
      Contra los cuerpos humanos.
      Era mi dolor tan alto,
      Que miraba al otro mundo
      Por encima del ocaso.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Hoy puedo estar contigo




      Hoy puedo estar contigo. He deseado
      Para ti todo el bien y me acompaña
      La bondad del amor. A ti te debo
      Gozar en soledad la compañía
      Más difícil del hombre, la que tiene
      Consigo mismo. No me causa miedo
      Reconocerme, ni busco a nadie, no.
      Le has dado a mi semblante sin saberlo
      Una luz interior que me hace fuerte,
      Para vencer mayores soledades.

miércoles, 4 de septiembre de 2013



A Federico García Lorca

Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Contigo


      No estás tan sola sin mí.
      Mi soledad te acompaña.
      Yo desterrado, tú ausente.
      ¿Quién de los dos tiene patria?

      Nos une el cielo y el mar.
      El pensamiento y las lágrimas.
      Islas y nubes de olvido
      A ti y a mí nos separan.

      ¿Mi luz aleja tu noche?
      ¿Tu noche apaga mis ansias?
      ¿Tu voz penetra en mi muerte?
      ¿Mi muerte se fue y te alcanza?

      En mis labios los recuerdos.
      En tus ojos la esperanza.
      No estoy tan solo sin ti.
      Tu soledad me acompaña.

sábado, 11 de agosto de 2012

POR DENTRO




POR DENTRO

Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
Miran profundos, me miran
me están mirando por dentro.
Yo pensativo, sin ojos,
con los párpados abiertos,
tanto dolor disimulo
como desgracias enseño.
El aire me está mirando
y llora en mi oscuro cuerpo;
su llanto se entierra en carne,
va por mi sangre y mis huesos,
se hace barro y raíces busca
con las que brotar del suelo.
Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
En la memoria del aire
estarán mis sufrimientos.

jueves, 29 de marzo de 2012

Playa



Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

miércoles, 4 de enero de 2012

Mis prisiones



Sentirse solo en medio de la vida
casi es reinar, pero sentirse solo
en medio del olvido, en el oscuro
campo de un corazón, es estar preso,
sin que siquiera una avecilla trine
para darme noticias de la aurora.

Y el estar preso en varios corazones,
sin alcanzar conciencia de cuál sea
la verdadera cárcel de mi alma,
ser el centro de opuestas voluntades,
si no es morir, es envidiar la muerte.

Manuel Altolaguirre

jueves, 29 de diciembre de 2011

Para alcanzar la luz





Dicen que soy un ángel 
y, peldaño a peldaño, 
para alcanzar la luz 
tengo que usar las piernas.

Cansado de subir, a veces ruedo 
(tal vez serán los pliegues de mi túnica), 
pero un ángel rodando no es un ángel 
si no tiene el honor de llegar al abismo.

Y lo que yo encontré en mi mayor caída 
era blando, brillante; 
recuerdo su perfume, 
su malsano deleite.

Desperté y ahora quiero 
encontrar la escalera, 
para subir sin alas 
poco a poco a mi muerte.

De: Nuevos poemas


Manuel Altolaguirre