Aunque es verdad que he escrito algunos miles
de versos, si no buenos, tales cuales, líricos, amorosos, pastoriles, satíricos, dramáticos, morales, ¿qué han pecado mis coplas juveniles, para que con trompetas y atabales, con pregonero y sendos alguaciles salgan por esas calles y portales? No, Fabio; las sepulta una gaveta, donde el sol no las ve, ni yo tampoco; ni han de estamparme en pública tarjeta, pues temo al vulgo como niño al coco. Déjame con mi vena de poeta, y no quieras que tenga la de loco. |
Mostrando entradas con la etiqueta Tomás de Iriarte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tomás de Iriarte. Mostrar todas las entradas
miércoles, 20 de noviembre de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
La semana adelantada
La semana adelantada |
Un tío enfermo y en edad anciana
casó con su sobrina (¡muy mal hecho!), doncella alegre, joven y lozana, pronta a cobrar el marital derecho. Díjola el novio: «Te prevengo, Juana, ya que vas a estrenar el nupcial lecho, que yo sólo una vez cada semana podré servirte en algo de provecho.» Conformose la ninfa; y recibiendo en singular aquel tributo frío, repetía entre sí: «Peor es nada.» Mas llamado el anciano reverendo le instaba humilde: «Vaya, tío mío, siquiera una semana adelantada.» |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)