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miércoles, 2 de abril de 2014
ADIÓS AL VINO
ADIÓS AL VINO
¡No más, no más en piélagos de vino
sepultaré, insensato, mis dolores,
velando con quiméricos vapores
de la razón el resplandor divino!
¡No más, hurtando el rostro a mi destino,
pediré a la locura sus favores,
ni, ceñido de pámpanos y flores,
dormiré de la muerte en el camino!
Arrepentido estoy de haber hollado,
vate indigno, con planta entorpecida,
el laurel inmortal y el áurea ropa...
¡Néctar fatal, licor envenenado,
acepta, al recibir mi despedida,
el brindis postrimer... -¡Llenad mi copa!
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Pedro Antonio de Alarcón
sábado, 9 de noviembre de 2013
A MI HIJA PAULINA EN SUS DÍAS
A MI HIJA PAULINA EN SUS DÍAS
Por la primera vez hoy es tu día...-
¡Ven a mi corazón, prenda adorada...,
orgullo de la esposa más amada,
vida de mis entrañas, hija mía!
¿Qué te dirá de un padre la ufanía?
¿Qué te dirá tu madre embelesada,
sino verter del alma enajenada
lágrimas de cariño y de alegría?
Delicia de los dos..., ¡bendita seas!
¡Bendita seas, avecilla pura,
que alegras con tu canto nuestro nido!-
Y allá en los años en que no nos veas,
¡Dios te dé tanto bien, tanta ventura,
como tú con nacer nos has traído!
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Pedro Antonio de Alarcón
jueves, 20 de junio de 2013
OTRO AMANECER
OTRO AMANECER
El gallo canta..., y la mañana impía
despierta con su luz a los humanos,
haciéndoles trocar delirios vanos
por el forzoso afán de un nuevo día.
Tornan, pues, a embestirles con porfía
la ambición y el amor, fieros tiranos,
los ímprobos trabajos cotidianos...,
la deuda, el jefe, el tedio, la manía...
Y, en tanto, al amador desposeído,
que en sueños compartía la almohada
con tal o cual mujer que hubo querido,
el implacable día lo despierta
para hacerle mirar a su examada
vieja, monja, casada, loca o muerta.
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Pedro Antonio de Alarcón
domingo, 28 de octubre de 2012
Al recibir mi retrato
Al verte, ¡oh grave pintura!
entrar en mis lares hoy
con mi edad y mi finura,
no sé que vaga tristura
siento al decir:- "Así soy".
Tal vez pienso que mañana,
cuando de mi edad lozana
rastros queden solo en ti,
dirá mi vejez ufana
a mis hijos:- "así fui".
Tal vez pienso que algún día
(cuando Dios llamarme quiera)
buscará tu compañía
esta dulce esposa mía,
para decir:- "¡Así era!".
Tal vez pienso que quizá,
al cabo de muchos años,
nadie te conocerá,
y un extraño a otros extraños
dirá al verte:- "¿Quien será?".
Y que al comprarte, atraído
por lo antiguo de tu traje
o por tu buen colorido,
les dirá:- "Este personaje
no debe haber existido".
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