A menudo me dice el fiel espejo,
el ánimo cansado y tez mudada, y la destreza y fuerza derrengada: «No te escondas de ti, sábete viejo. Acatar natural es buen consejo, que combatirlo es vano y sólo enfada». Yo, entonces, como fuego agua anonada, un largo y grave sueño rompo y dejo, y veo bien que vuela nuestra vida, y no más de una vez arde su llama; y dentro de mí suena voz sentida de aquella cuya alma hoy se derrama, y aquí fue por tan única tenida que a todas, si no yerro, quitó fama. |
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viernes, 17 de octubre de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
Alma tú que diversas cosas tantas
Alma, tú, que diversas cosas tantas
ves, oyes, hablas, lees, piensas y escribes; vos ojos, y sentido, tú, que vives para al pecho llevar sus voces santas; ¿después o antes quisisteis andar cuantas sendas tan mal andáis por mil declives, sin hallar ni ojos suyos, ni arrequives, ni huellas adoradas de sus plantas? Hoy con tan clara luz y signos tales no debería errar en el vïaje que me encumbra a moradas celestiales. Esfuérzate en llegar, flaco coraje, por niebla de desdén y dulces males, siguiendo el paso y luz de su visaje. |
sábado, 4 de enero de 2014
Amor que ves mi pensamiento abierto
Amor, que ves mi pensamiento abierto
y el paso por que ciego en ti me guío, tus ojos dentro pon del pecho mío, a ti expedito, a los demás cubierto. Cuanto sufro en seguirte sabes cierto; mas, surgiendo entre monte y entre río, no adviertes que ya está todo mi brío molido del sendero áspero y yerto. Bien veo yo de lejos la luz suma a que me aguijas por abrupta cima; mas no para volar me diste pluma. Que basta a mi deseo ya y estima que logres que yo amando me consuma y admita ella que yo por ella gima |
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