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sábado, 6 de septiembre de 2014

Soy andaluz





Soy andaluz: andaluz,
que es decir con ufanía
gran señor de la armonía
y emperador de la luz.

domingo, 26 de febrero de 2012

Vida inquieta, frenesí...








«Vida inquieta, frenesí
de la ambición desmedida...
¡Qué mal comprende la vida
el que la comprende así!»

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Soledad

Bacarisas


Soledad sabe una copla
que tiene su mismo nombre:
Soledad.

Tres renglones nada más:
tres arroyos de agua amarga,
que van, cantando, a la mar.

Copla tronchada, tu verso
primero, ¿dónde estará?

¿Qué jardinero loco,
con sus tijeras de plata
le cortó al ciprés la punta,
Soledad?

¿Qué ventolera de polvo
se te llevó la veleta,
Soledad?

¿O es que, por llegar más pronto
te viniste sin sombrero,
Soledad?

Y total:
¿qué mas da?
Tres versos: ¿para qué más?

Si con tres sílabas basta
para decir el vacío
del alma que está sin alma:
¡Soledad!

sábado, 30 de abril de 2011

FERIA DE ABRIL EN JEREZ



Y es que Andalucía
es una señora de tanta hidalguía
que apenas le importa "lo materiá".

Ella es la inventora de esta fantasía
de comprar y vender y mercar
entre risas, fiestas, coplas y alegría
juntando a la par
negocio y poesía...
La feria es un modo de disimular.

Un modo elegante
de comprar y vender.
Se lo oí decir a un tratante:
—Hay que ser inglés
pa hacer un negocio

poniéndole a un socio
un parte con veinte palabras medías,
que cada palabra cuesta un dinerá.
"Compro vagón muelle cinco tonelás.
Stop. Urge envío..." ¡Qué cursilería!
......................En Andalucía
con veinte palabras no hay ni pa empezá...
¡Que al trato hay que darle su poco de sá!...

Lo de menos, quizás, es la venta.
Lo de más, es la gracia, el aqué,
y el hacer que no vuelvo y volvé,
y el darle al negocio su sal y pimienta
......................como debe sé.
Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez!
¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!

......................Jerez. El cielo bonito
......................se viste de oro y añil.
......................Lo mismo iba Joselito
......................aquella tarde de abril
......................en la Maestranza, en Sevilla.

......................—¿Te acuerdas? — ¡Qué maravilla
......................de tarde de primavera
......................llena de luz y de olor!
......................De allí se fue a Talavera
......................—¿te acuerdas?— y no volvió...

......................Pero volvamos al caso.
......................Móntate a la grupa mía.
......................No hay en toda Andalucía
......................caballo de mejor paso
......................ni de andar más señoril.
......................Vamos a echarle un vistazo,
......................niña, a la feria de abril.

¡Qué filosofía
la de aquellos mulos castaños! El lote,
bajo la modorra pesada del día,
parece hecho en barro. Por delante, al trote,
pasa un señorito, cruza un ganadero,
dos coches, un auto... Nada les asombra;
cada uno busca su pizca de sombra
bajo las orejas de su compañero.

Y se empieza el trato.
Pinta un garabato
la vara de "El Coli". Se apoya en el anca.
Saca su pañuelo —verde y raya blanca—,
lo dobla, lo guarda sacando la punta,
tose, escupe, pisa, se para y pregunta:
—¿Cuánto das por ella, Currito Duran?
—De los setecientos no paso un real:
es gacha y rendida sobre el menudillo.
—¿Tienes mal la vista? —La tengo cabal.
—¿No es buena la jaca? —Para un organillo.
—¿Lo dice la envidia?
—La formalidá.
—¿Estás ya pintón?
—Tengo hiperclorhidria.
—Pues ve a Lanjarón...

Y rueda un lejano sonar de cencerros
y un mugir de vacas y un ladrar de perros.
Rebuzna un borrico, grita un mayoral,
se ha escapado un mulo, corren tres gitanos.
La yegua alazana se ha puesto de manos,
y ha encallado un "Austin" en un barrizal.
Zumba un rebullicio, largo y palabrero.
—Mira, tito Jaime. — ¡Parece un inglés!
Y en un alazano pasa, caballero,
con chaqueta corta, don Pedro Domecq el Marqués.

Y hay el viejo negro, cenceño y enjuto,
que vende globitos:
y el que a dos reales retrato al minuto,
y el que ofrece flores y el que vende pitos,
y el gitano viejo que olímpicamente,
tratando sus burros, charla, llora y miente
con el gesto grave de un emperador:
ricitos de negra, mirada gatuna,
la cara verdosa como la aceituna
y los dientes blancos como el alcanfor.

Y luego el paseo: la hirviente
cascada de coches y gente
que orlan las barracas.
Gritos, altavoces, tambores, matracas:
—"Pasen, pasen, pasen. Vean la serpiente.
No hay peligro alguno. La entrada, un real."
"Pasen, pasen, pasen. Costumbres de Oriente,
vistas y figuras. No hay nada que atente
contra la moral."
—Y lan, lan-campanas; y tan, tan-tambores
y tarararira trompa y cornetín,
y un puesto de tortas, y un puesto de flores,
y uno de alfileres falsos en serrín;
y gente y más gente
que viene y que va
y una voz chillona que en los caballitos
comenta inocente:
— ¡Qué gusto que da! —;
y voces, y pitos:
"Pase el señorito,
pase el caballero.
Museo de Joselito,
con la muerte de Granero..."

Y un bullicio jaranero
que va y viene y corre y anda,
y el vals de "Luisa Fernanda"
tocado con un trombón
y el quejido largo de un acordeón
y una voz: "El ciego: tened compasión."
Y otra: "Una limosna para el pobre manco..."
Y los cencerritos que en el tiro al blanco
mueven unas tristes vacas de cartón.

Se luce el recluta junto a la niñera
y la mamá obesa vestida de raso
lleva dos de largo y una tobillera.
¡Y qué dialoguillos se cogen al paso!
—¿Y aquella barraca, qué es?
—¿Qué dice el letrero? —Petit Cabaret.
—¿Y el cartel qué pinta? —Pues, una mujer
en malla y camisa.

— ¡Qué desfachatez!
Juana, Paca, Elisa:
pasar más aprisa...
¡Esto no se ha visto jamás en Jerez!

Y así va la feria:
como en una noria,
una, cien, mil veces
pasa el cangilón.
Y así se va el día. La noche ha cerrado.
Llega el farolero, gruñón y cansado,
que viene apagando la iluminación.
Y queda un borracho, que, de lado a lado,
va gritando: " ¡Viva la revolución!"

Pasó el rebullicio, pasó la alegría...
Así son las cosas de esta Andalucía:
la forma brillante
y el fondo vacío;
para poco cante,
muy largo el jipío.

A menos negocio, mayor fantasía,
así son las cosas de esta Andalucía:
más sal que sustancia... ¡Feria de Jerez!
¡ Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!

jueves, 16 de julio de 2009

Belleza serena


























Única turbación y melodía
de tu belleza toda en paz lograda,
la fuga musical de tu mirada,
sobre la sabia y pura geometría

de tu cuerpo sin tacha, es una fuente
con dos chorros de luz, que habla de cosas
lejanas y de estrellas misteriosas
más allá de la Forma y del Presente.

Ciega, por eso, mi alma te desea
como una estatua, porque así, hecha idea,
nada turbe tu plástica armonía;

y así, ya sin lejanas alusiones,
como el jazmín serena al mediodía,
tu perfección serene mis pasiones.

martes, 7 de julio de 2009

Romance de los siete pecados capitales














Tarde abajo, el mayoral
de los siete toros negros
va sorbiéndose en un triste
rojo crepúsculo lento.

Zahones de hipocresía
lleva, y por pica el deseo:
con azahar de inocencia
tienen los estribos hechos.

Los toros con siete lunas
van corneando los vientos:
jazmines de barba espesa
tirando van contra el cielo.

«¿A dónde vas mayoral?»
«A tu corazón los llevo».

Prepara tu mariposa
de seda y luz para el juego,
sácale filo a tu espada
con pedernales de miedo
¡Fina viene de pitones
la luna de un mal deseo!

¡Brava corrida, la tarde
aquella de mi tormento!
y seda morada, en medio.
Yo con la espada y la duda
Contra mí, siete deseos.

Me rozaron en la carne
las siete liras de huesos.
Geranios de sangre fresca
mis alamares prendieron.
Me salpicaron de espuma.
No me llegaron al cuerpo.

Cuando la tarde sorbía,
rojo, el crepúsculo lento,
por los prados, ya sin toros
luz de aurora en el sombrero
sin espuela y sin estribos
llegaba el Mayoral Bueno.
Vendas de seda traía
y aceite de olivos nuevos;
arena fresca en las manos
para enarenar el ruedo.

«¿A dónde vas, mayoral?»
«A tu corazón los llevo».