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martes, 30 de octubre de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Alguien me dice: ten cuidado...
Alguien me dice: Ten cuidado
con Rosa que la matas,
las rosas, no tocarlas mejor,
no se te quede el corazón sin Rosa.
con Rosa que la matas,
las rosas, no tocarlas mejor,
no se te quede el corazón sin Rosa.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Quiero contarte cosas que me pasan
Quiero contarte cosas que me pasan.
Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa,
porque «me pasan» dice muchas cosas.
Esto de las palabras, Rosa, siempre
induce a confusión. Hablo, tropiezo,
caigo, me repongo, vuelvo a caer.
Hablar, Rosa, es darse trompicones
de palabra en palabra. La lengua dice
cosas que no quisiera, a tientas anda.
¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo,
caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo?
Cosas que pasan. Te diré que anoche
ardieron los rastrojos, una hermosura
de fuego que en festones se corría
de gozo, dando saltos, crepitando,
la llama daba brincos, le ponía
un rostro diferente a los contornos,
sorprendida la noche en sus silencios
por la herida que abría en sus costados
la navaja de las llamas alegres.
Era una fiesta de purificación.
José Antonio Muñoz Rojas
martes, 10 de noviembre de 2009
Nada tienes que ver con la poesía...

Una cosa es poesía y otra rosa,
aunque al nombrar los pétalos, las gentes
piensen que los poetas no andan lejos.
Mas no es verdad y sí que tras los pétalos
andan los muladares, los canteros,
los hortelanos, las fecundaciones,
tus manos indudablemente bellas,
que los recogen un momento, dudan,
y los entregan a las aguas mansas.
jueves, 1 de octubre de 2009
Yo no sé desear más que la vida...

Yo no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrás la grande de tenerte
como una de las suyas merecida
y porque más que a venda y más que a herida
está mi carne viva con quererte,
e igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.
¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!
¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!
sábado, 14 de febrero de 2009
A ti la siempre flor...

A ti la siempre flor, la siempre viva
raíz, la siempre voz de mi desvelo;
a ti la siempre luz, el siempre cielo,
abierto a dura piedra y verde oliva.
A ti la siempre sangre fugitiva
de cuanto en ti no halló razón y celo;
a ti mi siempre verso, el siempre vuelo
del torpe corazón y ala cautiva.
A ti mis pensamientos aguardando
antes de amanecer a que amanezca,
para montar su guardia a memoria;
a ti mis dulces sueños entornando
puertas al alba porque no amanezca,
y se pierda en la luz tu tierna historia.
lunes, 2 de febrero de 2009
Ya es hora de levantarse, amor, le dije.

XIX
Ya es hora de levantarse, amor, le dije.
Se te suelen pegar las sábanas,
y luego pasas el día entre bostezos.
¿Te sientes cansado?
¿Te encuentras viejo?
El corazón hace tiempo
que sólo sirve para inundarnos el pecho,
al repasar la lista de la lotería,
o al sufrir un examen.
Conviene reservarlo
para que no se estropee. Tenerlo engrasado y limpio,
apartado de nosotros cuando amemos,
sacarlo al sol de vez en cuando,
y encerrarlo bien de noche para que no se escape.
Es un mal bicho este bichito de nuestro pecho,
al que hay que educar desde pequeño
con sabias y prudentes máximas,
no darle demasiado dinero,
y enseñarlo a mirar con modestia.
A las mujeres las saludará
con una leve inclinación de cabeza,
sin mirarlas de frente,
por el peligro que supone
encontrarse al volver a casa
encinas en vez de algarrobos,
en vez de gayombas pitas,
que en vez de pájaros cantan dulces serpientes en los arboles.
José Antonio Muñoz Rojas.
Este amor. Ardiente jinete 1931.
sábado, 31 de enero de 2009
SÓLO ESO: PISAR, SENTIR LA TIERRA...

Sólo eso: pisar, sentir la tierra
por la mañana con la fresca; que el rastrojo
cruja bajo tus pies cuando lo andas;
que tu perro te busque la caricia,
y el belfo de tu potro el verde tierno.
En la penumbra de la estancia luego,
quedarse quieto sin pensar, sintiendo
sólo el pasar del tiempo sin sentirlo.
La tarde, ya la promesa del jazmín cumplida,
no perderse un instante de su gozo.
Y en el corazón Rosa latiendo.
No fuera esto lo sumo. O demasiado.
José Antonio Muñoz Rojas
jueves, 22 de enero de 2009
Si quieres que te quiera

XIII
Si quieres que te quiera, que te quiera,
deja que como pueda te lo diga,
te cante flor y te proclame espiga
y te busque en el mar y en la ribera.
Si quieres que me calle y que me muera
no extrañes que esta sombra te persiga
y fueras donde fueras, siempre siga,
y vayas donde vayas, siempre fuera.
Si quieres que este cuerpo habite un hombre,
que tengan estos ojos luz que miren,
que tenga el corazón sangre y alientos,
y tenga soledad y amor y nombre
para las cosas, deja que respiren
sobre tus hombros estos pensamientos.
José Antonio Muñoz Rojas
Sonetos. Abril del alma 1942-1943
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