…
Asegúrate bien, …
nada quede para dar
…
Sea bienvenida entonces
la descortesía del Destino,
donde quiera que aparezca,
en todo tiempo de angustia
y también en el de nuestro triunfo,
el juego vence siempre al jugador…
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Asegúrate bien, …
nada quede para dar
…
Sea bienvenida entonces
la descortesía del Destino,
donde quiera que aparezca,
en todo tiempo de angustia
y también en el de nuestro triunfo,
el juego vence siempre al jugador…
Hijo mío :
Si quieres amarme, bien puedes hacerlo,
tu cariño es oro que nunca desdeño.
Más quiero que sepas que nada me debes,
soy ahora el padre, tengo los deberes.
Nunca en las angustias de verte contento
he trazado signos de tanto por ciento.
Más ahora mi niño, quisiera avisarte,
mi agente viajero llegará a cobrarte.
Será un niño tuyo, gota de tu sangre,
te presentará un cheque de cien mil afanes.
Llegará a cobrarte y entonces, mi niño,
como un hombre honrado,
a tu propio hijo deberás pagarle.
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Desayuno con poesía.