MIS DOS HIJAS |
Vedlas, vedlas, cuán alegres,
¡oh Ventura! y cuán hermosas. En el fresco claroscuro de la tarde encantadora que lentamente se extiende por valles, montes y lomas, la mayor parece un cisne, la chiquilla una paloma. A la entrada del jardín se han sentado las dos solas, y para verlas se inclina, temblando amante en la sombra, fresco ramo de claveles que en blanca jarra marmórea sobre delicados tallos da a la brisa níveas hojas; como si vida tuviera, mira las cabezas blondas, y sobre el vaso parece bandada de mariposas que ante las cándidas niñas se detuvieran absortas. |
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martes, 28 de octubre de 2014
miércoles, 8 de octubre de 2014
Necedad de la guerra
Necedad de la guerra |
Estúpida Penélope, de sangre bebedora,
que arrastras á los hombres con rabia embriagadora á la matanza loca, terrífica, fatal, ¿de qué sirves? ¡oh guerra! si tras desdicha tanta destruyes un tirano y un nuevo se levanta, y á lo bestial, por siempre, reemplaza lo bestial? |
jueves, 13 de febrero de 2014
A una mujer
SI fuese rey, hermosa, ¡con qué placer daría
mi cetro, mi corona, mi pueblo fiel de hinojos,
mis termas, mis carrozas, mi regia pedrería,
mi flota que las ondas del mar fatigaría,
por contemplar tus ojos!
.
Si fuese Dios, daría la tierra y sol fecundos,
el ángel, los espíritus en dura cárcel presos,
del espantoso caos los ámbitos profundos,
el éter, lo infinito, los cielos y los mundos,
¡por uno de tus besos!
lunes, 3 de febrero de 2014
El sembrador
EL SEMBRADOR |
Es la hora solemne del crepúsculo.
Bajo la parra del portal sentado, miro el fulgor postrero que ilumina los últimos afanes del trabajo. . En la tierra, que tornan renegrida la sombra nocturnal y el corvo arado, conmovido contemplo a un achacoso sembrador que á los surcos lanza el grano. . Sobre el mudo horizonte se destaca el escueto perfil de aquel anciano, que deja ver, al rayo del poniente, sombra en sus ojos y en su cuerpo harapos. . Y siento, al ver cuál lanza la futura mies bendecida entre los surcos anchos, la fe, la fe profunda que él abriga en el útil transcurso de los años. . Recorre la llanura ilimitada, pasa, vuelve, prosigue. Los puñados lanza, y torna á lanzar, de la simiente entre la vaga oscuridad del llano. . Y yo, mudo testigo, lo contemplo y medito á la vez...La noche en tanto confunde, al empañar los horizontes, la negra tierra con el negro espacio. . Y parece que el viejo pensativo, al extender con majestad la mano, arroja al infinito la semilla que en el surco del cielo son los astros. |
viernes, 2 de septiembre de 2011
Mañana al alba
Mañana al alba, cuando clarea la campaña,
partiré. Mira, sé que tú me esperas ahí.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo permanecer ya más lejos de ti.
Caminaré con los ojos en mi mente clavados,
sin ver nada más allá, sin escuchar ruido,
solo, las manos juntas, ignoto y encorvado,
triste, y con el día en noche convertido.
No miraré ni el oro de la tarde que tumba,
ni las velas lejanas, con viento de babor.
Y cuando al fin arribe, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde, y de brezo en flor.
3 de septiembre de 1847
VICTOR HUGO
ORIGINAL:
Demain, dès l'aube
Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m'attends.
J'irai par la forêt, j'irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.
Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.
Je ne regarderai ni l'or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.
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