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viernes, 26 de septiembre de 2014

JARDINERA




                    A veces los poetas hacen hablar a las flores.
Jardinera, tú que entraste
en el jardín del amor,
 de las plantas que regaste
dime cual es la mejor.
La mejor es una rosa
que se viste de color, 
del color que se le antoja
y verde tiene la flor.
Tres hojitas tiene verdes, 
y las demás encarnadas,
y a ti te prefiero a todas,
que eres la más colorada.
Gracias te doy jardinera,
porque me hayas elegido,
entre tantas como hay
a mi sola has preferido.

jueves, 25 de septiembre de 2014

ROMANCE DE LA LINDA ALBA


—¡Ay, cuán linda que eres Alba,
más linda que no la flor;
blanca sois, señora mía,
más que los rayos del sol!
¡Quién la durmieses esta noche
desarmado y sin temor;
que siete años había, siete,
que no me desarmo, no!
—Dormidla, señor, dormidla,
desarmado y sin pavor;
Alberto es ido a caza
a los montes de León.
—Si a caza es ido, señora,
cáigale mi maldición:
rabia le mate los perros
y aguilillas el falcón,
lanzada de moro izquierdo
le traspase el corazón.
—Apead, conde don Grifos,
porque hace muy gran calor,
¡Linda manos tenéis, conde!
¡Ay, cuán flaco estáis, señor!
—No os maravilléis, mi vida,
que muero por vuestro amor,
y por bien que pene y muera
no alcanzo ningún favor.
—Hoy lo alanzaréis, don Grifos,
en mi lindo mirador.
Ellos en esto estando,
Albertus toca el portón:
—¿Qué es lo que tenéis, señora?
¡Mudada estáis de color!
—Señor, mala vida paso,
la paso con gran dolor,
que me dejéis aquí sola
y a los montes os vais vos.
—Esas palabras, la niña,
no eran sino traición.
—¿Cuyo es aquel caballo
que allá abajo relinchó?
—Señor, era de mi padre,
y envíalo para vos.
—¿Cuyas son aquellas armas
que están en el corredor?
—Señor, eran de mi hermano,
y agora os las envió.
—¿Cuya es aquella lanza,
que tiene tal resplandor?
—Tomadla, Albertos, tomadla,
matadme con ella vos,
que esta muerte, buen conde,
bien os la merezco yo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Lanzarote y el orgulloso





Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido
como fuera Lanzarote
cuando de Bretaña vino,
que dueñas curaban de él,
doncellas del su rocino.
Esa dueña Quintañona,
ésa le escanciaba el vino,
la linda reina Ginebra
se lo acostaba consigo;
y estando al mejor sabor,
que sueño no había dormido,
la reina toda turbada
un pleito ha conmovido:
-Lanzarote, Lanzarote,
si antes hubieras venido,
no hablara el orgulloso
las palabras que había dicho,
que a pesar de vos, señor,
se acostaría conmigo.
Ya se arma Lanzarote
de gran pesar conmovido,
despídese de su amiga,
pregunta por el camino.
Topó con el orgulloso
debajo de un verde pino,
combátense de las lanzas,
a las hachas han venido.
Ya desmaya el orgulloso,
ya cae en tierra tendido.
Cortara le  la cabeza,
sin hacer ningún partido;
vuélvese para su amiga
donde fue bien recibido

sábado, 5 de octubre de 2013

EL INFANTE ARNALDOS


EL INF
ANTE ARNALDOS

¡Quien hubiera tal ventura  sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos  la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza  para su falcón cebar,
vio venir una galera  que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,  la ejarcia de oro terzal,
áncoras tiene de plata,  tablas de fino coral.
Marinero que la guía,  diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,  los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,  arriba los hace andar;
las aves que van volando,  al mástil vienen posar.
Allí hablo el infante Arnaldos,  bien oiréis lo que dirá:
-Por tu vida, el marinero,  dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero,  tal respuesta le fue a dar:
-Yo no canto mi canción  sino a quién conmigo va.

miércoles, 26 de junio de 2013

ROMANCE DEL MORO DE ANTEQUERA


ROMANCE DEL MORO DE ANTEQUERA
De Antequera sale un moro,  de Antequera, aquesa villa,
cartas llevaba en su mano,  cartas de mensajería,
escritas iban con sangre,  y no por falta de tinta,
el moro que las llevaba  ciento y veinte años había.
Ciento y veinte años el moro,  de doscientos parecía,
la barba llevaba blanca  muy larga hasta la cinta,
con la cabeza pelada  la calva le relucía;
toca llevaba tocada,  muy grande precio valía,
la mora que la labrara  por su amiga la tenía.
Caballero en una yegua  que grande precio valía,
no por falta de caballos,  que hartos él se tenía;
alhareme en su cabeza  con borlas de seda fina.

Siete celadas le echaron,  de todas se escabullía;
por los cabos de Archidona  a grandes voces decía:
-Si supieres, el rey moro,  mi triste mensajería
mesarías tus cabellos  y la tu barba vellida.
Tales lástimas haciendo  llega a la puerta de Elvira;
vase para los palacios  donde el rey moro vivía.
Encontrado ha con el rey  que del Alhambra salía
con doscientos de a caballo,  los mejores que tenía.
Ante el rey, cuando le halla,  tales palabras decía:
-Mantenga Dios a tu alteza,  salve Dios tu señoría.
-Bien vengas, el moro viejo,  días ha que te atendía.
-¿Qué nuevas me traes, el moro,  de Antequera esa mi villa?
-No te las diré, el buen rey,  si no me otorgas la vida.
-Dímelas, el moro viejo,  que otorgada te sería.
-Las nuevas que, rey, sabrás  no son nuevas de alegría:
que ese infante don Fernando  cercada tiene tu villa.
Muchos caballeros suyos  la combaten cada día:
aquese Juan de Velasco  y el que Henríquez se decía,
el de Rojas y Narváez,  caballeros de valía.
De día le dan combate,  de noche hacen la mina;
los moros que estaban dentro  cueros de vaca comían,
si no socorres, el rey,  tu villa se perdería.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Romance de Rosaflorida



En Castilla está un castillo,
que se llama Rocafrida; 
al castillo llaman Roca, 
y a la fonte llaman Frida. 
El pie tenía de oro 
y almenas de plata fina; 
entre almena y almena 
está una piedra zafira; 
tanto relumbra de noche 
como el sol a mediodía. 
Dentro estaba una doncella 
que llaman Rosaflorida; 
siete condes la demandan, 
tres duques de Lombardía; 
a todos les desdeñaba, 
tanta es su lozanía. 
Enamoróse de Montesinos 
de oídas, que no de vista. 
Una noche estando así, 
gritos da Rosaflorida; 
oyérala un camarero, 
que en su cámara dormía. 
-"¿Qu′es aquesto, mi señora? 
- ¿Qu′es esto, Rosaflorida? 
"O tenedes mal de amores, 
o estáis loca sandía." 
-"Ni yo tengo mal de amores, 
ni estoy loca sandía, 
"mas llevásesme estas cartas 
a Francia la bien guarnida; 
"diéseslas a Montesinos, 
la cosa que yo más quería; 
"dile que me venga a ver 
para la Pascua Florida; 
"darle he siete castillos 
los mejores que hay en Castilla; 
"y si de mí más quisiere 
yo mucho más le daría: 
"darle he yo este mi cuerpo, 
el más lindo que hay en Castilla, 
"si no es el de mi hermana, 
que de fuego sea ardida."