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miércoles, 5 de noviembre de 2014

INSINUACIÓN




INSINUACIÓN
Oh, ven, ven, ¿a qué esperas?
Los árboles te llaman
agitando sus miembros infinitos.
La tierra abre sedienta
la boca, y modifica
la incómoda postura de sus muslos.
Sus párpados entoldan los tejados.
Alborotan los niños de la escuela.
Se hace más tersa y suave
la mejilla frutal de las mujeres.
Y acarician mi frente anubarrada,
barriéndola de duros pensamientos
los plumeros de seda de la brisa.
Oh, ven pronto
a adormecer -silencio- nuestros sueños,
contándoles tu historia sin sentido,
tan casta y voluptuosa,
toda de besos mudos
y calladas sorpresas.

sábado, 31 de agosto de 2013

TORERILLO EN TRIANA


Torerillo en Triana,
      frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
      tu seguidilla.
Sultana de mis penas
      y mi esperanza.
Plaza de las Arenas
      de la Maestranza.
Arenas amarillas,
      palcos de oro.
Quién viera a las mulillas
      llevarme el toro.
Relumbrar de faroles
      por mí encendidos.
Y un estallido de oles
      en los tendidos.
Arenal de Sevilla,
      Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
      del río moro.
Azulejo bermejo,
      sol de la tarde.
No mientas, azulejo,
      que soy cobarde.
Guadalquivir tan verde
      de aceite antiguo.
Si el barquero me pierde
      yo me santiguo.
La puente no la paso,
      no la atravieso.
Envuelto en oro y raso
      no se hace eso.
Ay, río de Triana,
      muerto entre luces,
no embarca la chalana
      los andaluces.
Ay, río de Sevilla,
      quién te cruzase
sin que mi zapatilla
      se me mojase.
Zapatilla escotada
      para el estribo.
Media rosa estirada
      y alamar vivo.
Tabaco y oro. Faja
      salmón. Montera.
Tirilla verde baja
      por la chorrera.
Capote de paseo.
      Seda amarilla.
Prieta para el toreo
      la taleguilla.
La verónica cruje.
      Suenan caireles.
Que nadie la dibuje.
      Fuera pinceles.
Banderillas al quiebro.
      Cose el mihura
el arco que le enhebro
      con la cintura.
Torneados en rueda,
      tres naturales.
Y una hélice de seda
      con arrabales.
Me perfilo. La espada.
      Los dedos mojo.
Abanico y mirada.
      Clavel y antojo.
En hombros por tu orilla,
      Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
      sangre de toro.
Si salgo en la Maestranza,
      te bordo un manto,
Virgen de la Esperanza,
      de Viernes Santo.
Adiós, torero nuevo,
      Triana y Sevilla,
que a Sanlúcar me llevo
      tu seguidilla.

jueves, 1 de agosto de 2013

EL CIPRES DE SILOS

    



EL CIPRÉS DE SILOS
A Ángel del Río
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

sábado, 9 de marzo de 2013

Porque se llama Manuel




Porque se llama Manuel
y Machado se apellida,
en su verso Muerte y Vida
juegan partida y nivel.
¿Quién vence? Tablas. Y él,
banderillero de Apolo,
supo, cantó y está solo:
ese poeta chapado
que se apellida Machado
y le llamaban Manolo.

domingo, 27 de enero de 2013

PALABRAS PROFÉTICAS





PALABRAS PROFÉTICAS
Homenaje a San Juan de la Cruz

Arrastrar largamente la cola del desmayo
sin miedo a una posible rebelión de fragancia .
Dejarse florecer durante el mes de mayo
de alelíes las manos los ojos de distancia.

Perdonar a la lluvia su vocación profunda
su amor de las estatuas su modelado egregio
perdonarla aunque luego sepamos que se inunda
de torsos mutilados el jardín del colegio.

Olvidar los perfumes que lloran los colores
merecer los escorzos que renuevan el aire.
Dimitir abdicar coronas y esplendores
corbatas fabulosas perdidas al desgaire.

Porque querido amigo ya todo se compensa
mis deudas tus jazmines trastornos siderales
el muerto que se estira el caracol que piensa
y el ala de la tórtola prolongando hospitales.

viernes, 4 de enero de 2013

Cuadro




El mantel                       jirón del cielo
es mi estandarte
y el licor del poniente
da su reflejo al arte
Yo prefiero el mar cerrado
y al sol le pongo sordina
Mi poesía y las manzanas
hacen la atmósfera más fina
Enmedio la guitarra
                                                        Amémosla
Ella recoge el aire circundante
Es el desnudo nuevo
venus del siglo o madona sin infante
Bajo sus cuerdas los ríos pasan
y los pájaros beben el agua sin mancharla
Después de ver el cuadro
la luna es más precisa
y la vida más bella
El espejo doméstico ensaya una sonrisa
y en un transporte de pasión
canta el agua enjaulada en la botella

lunes, 27 de febrero de 2012

A Juan Belmonte




Yo canto al varón pleno,
Al triunfador del mundo y de sí mismo
Que al borde −un día y otro− del abismo
Supo asomarse impávido y sereno.
Canto sus cicatrices
Y el rubricar del caracol centauro
Humillando a rejones las cervices
De la hidra de Tauro.
Canto la madurez acrisolada
Del fundador del hierro y del cortijo.
Canto un nombre, una gloria y una espada
Y la heredad de un hijo.
Yo canto a Juan Belmonte y sus corceles
Galopando con toros andaluces
Hacia los olivares quietos, fieles,
Y –plata de las tardes de laureles−
Canto un traje –bucólico− de luces.

sábado, 25 de febrero de 2012

Esperanza



¿Quién dijo que se agotan la curva el oro el deseo
el legítimo sonido de la luna sobre el mármol
y el perfecto plisado de los élitros
del cine cuando ejerce su tierno protectorado?

Registrad mi bolsillo
Encontraréis en él plumas en virtud de pájaro
migas en busca de pan dioses apolillados
palabras de amor eterno sin
carta de aterrizaje
y la escondida senda de las olas.

domingo, 26 de julio de 2009

¿No la conoceis?


















¿No la conocéis? Entonces
imaginadla, soñadla.
¿Quién será capaz de hacer
el retrato de la amada?

Yo sólo podría hablaros
vagamente de su lánguida
figura, de su aureola
triste, profunda y romántica.

Os diría que sus trenzas
rizadas sobre la espalda
son tan negras que iluminan
en la noche. Que cuando anda,

no parece que se apoya,
flota, navega, resbala...
Os hablaría de un gesto
muy suyo..., de sus palabras,

a la vez desdén y mimo,
a un tiempo reproche y lágrimas,
distantes como en un éxtasis,
como en un beso cercanas...

Pero no: cerrad los ojos,
imaginadla, soñadla,
reflejada en el cambiante
espejo de vuestra alma.>

miércoles, 15 de abril de 2009

Sueños


























Anoche soñé contigo.
Ya no me acuerdo qué era.
Pero tú aún eras mía,
eras mi novia. ¡Qué bella

mentira! Las blancas alas
del sueño nos traen, nos llevan
por un mundo de imposibles,
por un cielo de quimeras.

Anoche tal vez te vi
salir lenta de la iglesia,
en las manos el rosario,
cabizbaja y recoleta.

O acaso junto al arroyo,
allá en la paz de la aldea,
urdíamos nuestros sueños
divinos de primavera.

Quizás tú fueras aún niña
-¡oh remota y dulce época!-
y cantaras en el coro,
al aire sueltas las trenzas.

Y yo sería un rapaz
de los que van a la escuela,
de los que hablan a las niñas,
de los que juegan con ellas.

El sueño es algo tan lánguido
tan sin forma, tan de nieblas...
¡Quién pudiera soñar siempre!
Dormir siempre ¡quién pudiera!

¡Quién pudiera ser tu novio
(alma, vístete de fiesta)
en un sueño eterno y dulce,
blanco como las estrellas!...

domingo, 22 de marzo de 2009

Quisiera ser convexo...


























Quisiera ser convexo
para tu mano cóncava.
Y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
Ser de todas las formas
como agua siempre a gusto en cualquier vaso
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto.

jueves, 19 de marzo de 2009

Madrigal

























A Juan Ramón Jiménez

Estabas en el agua
estabas que yo te vi

Todas las ciudades
lloraban por ti
Las ciudades desnudas
balando como bestias en manada.

A tu paso
las palabras eran gestos
como éstos que ahora te ofrezco

Creían poseerte
porque sabían teclear en tu abanico

Pero
No

no estabas allí

Estabas en el agua
que yo te vi.