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martes, 1 de octubre de 2013
Y ¿QUÉ ES ESO...?
Y ¿qué es eso del Infierno?
me dirás.
Es el revés de lo eterno,
nada más.
Que yacer en el olvido
del Señor
es el infierno temido
del Amor.
miércoles, 3 de julio de 2013
EL CUERPO CANTA
domingo, 24 de marzo de 2013
ME DESTIERRO...
ME DESTIERRO...
Me destierro a la memoria,
voy a vivir del recuerdo.
Buscadme, si me os pierdo,
en el yermo de la historia,
que es enfermedad la vida
y muero viviendo enfermo.
Me voy, pues, me voy al yermo
donde la muerte me olvida.
Y os llevo conmigo, hermanos,
para poblar mi desierto.
Cuando me creáis más muerto
retemblaré en vuestras manos.
Aquí os dejo mi alma?libro,
hombre?mundo verdadero.
Cuando vibres todo entero,
soy yo, lector, que en ti vibro.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Denso, denso.
Mira, amigo: cuando libres al mundo tu pensamiento, cuida que sea, ante todo, denso, denso. Y cuando sueltes la espita que cierra tu sentimiento, que en tus cantos éste mane denso, denso. Y el vaso en que vino escancies de tu sentir los anhelos, de tu pensar los cuidados, denso, denso. Mira que es largo el camino y corto, muy corto, el tiempo: parar en cada posada no podemos. Dinos en pocas palabras, y sin dejar el sendero, lo más que decir se pueda, denso, denso. Con hebra recia de ritmo, hebrosos queden tus versos, sin grasa, con carne prieta, densos, densos. Miguel de Unamuno |
jueves, 10 de noviembre de 2011
Coloquio místico

Mantiene con su Dios largos monólogos
en el centro del alma, según dice,
cuidando mucho no se les deslice
la más leve herejía; son teólogos
los dos, según él cree, pero en apólogos
tienen que hablar, y no hay quien los cotice
en su justo valor, y al infelice
con líos de palabras los filólogos
se le vienen encima. Y él responde:
«Hablar con Dios meterse es hasta el fondo
del abismo; por mucho que se ahonde
no se le toca; cuanto puedo sondo
y respondo de mí, mas Dios se esconde
y es de Él, de Dios, de quien yo no respondo».
lunes, 20 de julio de 2009
Dime qué dices, mar,

Dime qué dices, mar, qué dices, dime!
Pero no me lo digas; tus cantares
son, con el coro de tus varios mares,
una voz sola que cantando gime.
Ese mero gemido nos redime
de la letra fatal, y sus pesares,
bajo el oleaje de nuestros azares,
el secreto secreto nos oprime.
La sinrazón de nuestra suerte abona,
calla la culpa y danos el castigo;
la vida al que nació no le perdona;
de esta enorme injusticia sé testigo,
que así mi canto con tu canto entona,
y no me digas lo que no te digo.
viernes, 27 de febrero de 2009
Dios que no existes...

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.
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