Los sepultureros desenterraron el vacío de mis entrañas, efímeros llenan el hueco con risas e historias secretas Luego llega el momento Partida irrevocable llorando en silencio Se abre el hueco Y yo vuelvo a él
Me despiertan esos demonios en profunda noche parlera que gime adolorida en mis llagas sudantes me arrastran a ese aquelarre que abraza mi cuerpo donde la soledad arde mustia donde las plumas ensangrentadas de pájaros asilados en mis manos escriben las palabras que han muerto