VIVIR A CARA O CRUZ |
Carezca yo de ti
y al infortunio suceda la desgracia y a la desgracia el cataclismo y a todo ello asistiría con el desinterés de un muerto. Estés conmigo tú y por cada brizna de dicha que pretendan arrebatarnos avanzarían desde mi corazón espléndidos ejércitos de odio. Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino o mi patria de carne. |
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domingo, 28 de septiembre de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
VAN CINCO DÍAS YA QUE NO TE VEO...
Van cinco días ya que no te veo,
cinco épocas oyendo el sonido del tren. Cinco rejas de nada envolviendo a una carta. Cinco antidiluvianos zarpazos de extra. Me muevo por la casa... igual que un escorpión borracho y compruebo que el trabajo es mentira. Que es vida falsa cuanto no incluye tu presencia. Que hasta la espera es pan de desconsuelo. Que hasta estas frases con que describo tu vacío, son hielos apagados y casas de ceniza. Tu ausencia es una cosa que pesa como plomo tu ausencia es una cosa dura como metal tu ausencia es un enorme barranco al que me asomo sin tacto...sordo... y ciego Tu ausencia es un olor que abrasa mi nariz un ruido monstruo que se cuelga en mi oreja un animal sin límites que es todo cicatriz... Y que lame mi vida...y me la deja vieja tu ausencia... Esa cosita que no tiene abuelo... ni apellido... ni forma... ni rodilla... ni pelo... es sin embargo un bulto majestuoso y profundo tu ausencia es una rara cosa que está vaciando a pausas mi lleno corazón y que está abarrotando de vaciedad el mundo Cuando te acuerdes de mi cuerpo y no puedas dormir y te levantes desnuda (en medio de la noche) y camines a tientas por tus habitaciones borracha de estupor y de rabia... en algún lugar de la tierra yo andaré insomne por algún pasillo careciendo de ti toda la noche oyéndote ulular muy lejos y escribiendo... escribiendo... estos degenerados versos. |
viernes, 20 de junio de 2014
Carta
CARTA |
Mi amada
estará pensando en mí: ¡la una de la madrugada! ¿El amor empieza así, cada uno solo en su lecho, sin dormir, y deseando recibir otro balazo en el pecho? El camino clandestino con rumor de sabia nueva y tierra sin pisar, ¿ lleva a buen fin, a buen destino? ¿O es otra vez el ciclón que empieza con un suspiro y que acabará de un tiro partiéndome el corazón? No lo sé. Me temo quo lo sabré cuando estén llenos de azufre los silos de la memoria: ¿Sólo comprende el que sufre? ¿Sólo el dolor tiene historia? ¿O quizás, y todavía, será posible inventar la historia de la alegría? ¡Preguntar y preguntar, desvelado, con azufre en el pasado y fracturas y despojos en donde ponga los ojos! Sin embargo, ¡ah, sin embargo, don Antonio!, por entre un saber amargo aguardo como un demonio que una mujer, desvelada por un secreto y un hombre, ponga mi nombre en su almohada y al fin se duerma dichosa con una mano olvidada orilla a su oscura rosa. ¿No escarmienta la ilusión? ¡La una de la madrugada y el tictac del corazón avanzado, sin dormir y afanoso, por el tiempo misterioso que aún falta para morir! |
viernes, 31 de enero de 2014
Casilda de la alta madrugada
Cuando te acuerdes de mi cuerpo
y no puedas dormir
y te levantes medio desnuda
y camines a tientas por tus habitaciones
borracha de estupor y de rabia
en algún lugar de la Tierra
yo andaré insomne por algún pasillo
careciendo de ti toda la noche
oyéndote ulular muy lejos y escribiendo
estos versos degenerados.
martes, 11 de junio de 2013
Elogio de lo irreparable
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»
Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Si tú me abandonaras
Si tú me abandonaras te quedarías sin causa
como una fruta verde que se arrancó al manzano,
de noche soñarías que te mira mi mano
y de día, sin mi mano, serías sólo una pausa;
si yo te abandonara me quedaría sin sueño
como un mar que de pronto se quedó sin orillas,
me extendería buscándolas, con olas amarillas,
enormes, y no obstante yo sería muy pequeño;
porque tu obra soy yo, envejecer conmigo,
ser para mis rincones el único testigo,
ayudarme a vivir y a morir, compañera;
porque mi obra eres tú, arcilla pensativa:
mirarte día y noche, mirarte mientras viva;
en ti está mi mirada más vieja y verdadera.
domingo, 3 de mayo de 2009
Inmortal sonata de la muerte

Al fin he descubierto el verdadero nombre del insomnio. Pasan los siglos como mansos bueyes, los acontecimientos como caballos con la crin dura por la velocidad. Pasan las canas en una multiplicación sistemática y clandestina. Pasa mi padre hacia donde le aguarda el suyo. Pasan todos cuantos conozco, todos aquellos que amo. Pasa la especie, donde habito. Pasa todo en silencio. Somos los lentos forajidos que inventamos los mitos, las religiones y la historia, el lenguaje y las drogas y el amor, únicamente porque sabemos que vamos a morir. Ahora sé que un abrazo lleva al fondo un pequeño violín de espanto, una matriz de desconcierto. Y en la alta noche, a unos pasos de los antiguos y a unos pasos de nuestros futuros arqueólogos, nos sentamos sobre las mantas, ateridos de perplejidad y de emoción. Y algo gigante y cósmico nos acaricia un poco nuestra cabeza ebria, antes de que tengamos tiempo de llegar, como locos, al interruptor de la luz.
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