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martes, 9 de septiembre de 2014

La Literatura









–Déjalo todo, y sígueme.
Colgaba desde el cielo
un manojo de dátiles maduros.
Y los quiso.
              Pero quiso también
cuidar al gato romo,
deshojar las traviesas
del oro de los puentes,
darle cuerpo a un tullido,
ponerse en la cintura
un mirlo de satén...
                        Y levantar las hojas
de hierro de la casa,
y mullir las ventanas
con un hilo de abril.
–Déjalo todo, y sígueme, le dijo Jesús al joven rico.
Pero estaban la madre, las heridas,
la luna como un plato,
las moscas, las sirenas, el mantel...
Ahora sólo los dátiles, cumplidos,
todavía en el cielo.
Y no hay tiempo.
Y es tan tarde y nos llueve.
–Déjalo todo. Sígueme.
Y tal vez no haya dátiles,
ni estrella, ni cielo,
ni jardín.

miércoles, 22 de enero de 2014

PADRE





PADRE
Esta tarde en el campo piafaban las bestias.
Y yo me quedé quieta, porque padre
roncaba como cuando,
zagal, dormíamos en la era.
Me tiró sobre el pasto
de un golpe, sin palabras. Y aunque hubiera podido
a sus brazos mi fuerza,
no quise retirarlo, porque padre
era padre: él sabría qué hiciera.
Tampoco duró mucho.

Y piafaban las bestias.

martes, 21 de enero de 2014

DESPUÉS DE LA DERROTA



DESPUÉS DE LA DERROTA
Los vencidos se fueron calle abajo.
No siempre los vencidos son grandes perdedores.
Bajo el brazo llevaban el recuerdo
del triunfo que supone
aceptar la derrota.

lunes, 20 de enero de 2014

PROFECÍA




PROFECÍA
Algún día vendrás, sabes que miento,
que no puedo ya más tender la seda
lunar de la esperanza. Algún día
vendrás como una horca, el fiero
corazón guardando la armadura
y los labios en flor como limones
sangrados para el beso.
Peregrino lo sé, sé que algún día
recabarás aquí tu singladura
y yo te aguardaré, aguardaré
tu oído del vacío, sé que miento,
que no oiré nunca más
tu caracola niña. Puede ser
que vengas algún día
de otoño o una noche
de fuego en las ventanas, algún día
puede ser, pero sabes
que miento, yo no sé
si algún día.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Disyuntiva



La tentación se llama amor
o chocolate.
Es mala la adicción.
Sin paliativos.
Si algún médico, demonio o alquimista
supiera de mi mal
cosa sería
de andar toda la vida por curarme.
Pues tan sólo una droga,
con su cárcel
del olvido me salva de la otra.
Y así, una vez más, es el conflicto:
O me come el amor,
o me muero esta noche de bombones.

(De Alada mía, 1996)