LA CASA EN LA ARENA |
¿Por qué no vienes ahora y miras
entre las acácias y los estanques esta casa de oro viejo y de música que levante con un verso de Virgilio? ¿Por qué no tocas con tus lluvias, con la sal de tus mares, con tus colores traídos de regiones extrañas la casa del sentido y del lenguaje? ¿Por qué no la decoras com tus palabras? mira la nube roja sobre la verdeante conífera que arroja zafiros em el lago. He habitado la soledad y la fiebre en hermosos lugares y en los espejos. Entra en esta casa habitada por signos, por sueños que han atrapado la densidad del mundo y por niños que se esconden en tu mano. |
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domingo, 2 de noviembre de 2014
domingo, 22 de diciembre de 2013
Ella
Ella |
Acecha en los crepúsculos de Turner...
J.L. BORGES . Crece el rojo centauro de cuernos de oro. Nubes sangrientas queman el cobre macizo de las montañas. . El mar sofoca el sueño interminable, hiere la niebla Con malvados esplendores. . El ocaso ya se impone, como un milagro, y enferma La soledad de las postales. El ala salvaje entre las ramas Rompe su vuelo con violeta salvaje. La pupila distante entonces intenta su regreso. Incesante en las secretas palabras que el tiempo Acuñara en la piedra o en la nieve, El crepúsculo es un dios de oro en un mundo oscuro. Yo abro los ojos v brama el desierto Desde sus magníficas arenas. Yo no sov el crepúsculo, pero en mí está su esplendor. . Sobre la hierba gris se elevan torres gigantescas. El mar enciende sus vitr ales. Por las paredes ardientes sube el color de mis ojos, Tiembla el horizonte sobre el mármol amarillo como la cabellera De una mujer,] Empaña de esplendor los espejos y los recios Árboles con sus antiguos cantos en las ramas. ¿Quién puede ser más feliz a esta hora en que duerme el cielo Y sueña con magos y milagrerías? De entre las cenizas de la tarde renacen tigres Que al llegar la noche mueren con los ojos fijos en el mar. Mira el paisaje donde habrás de morir un día, Bajo este resplandor de cien espadas hallarás El último rostro, Los terribles colores, la hermosura infinita de los sueños De aquellos que no sueñan, dispersa por las playas, Y verás mi rostro encendido Y amarás mi música Y colocarás esta flor de fuego en tu pecho. Los labios mortales dirán tu nombre con fulgor En las palabras, William Turner. |
martes, 5 de noviembre de 2013
EL RELOJERO EXTRAVIADO
EL RELOJERO EXTRAVIADO |
Siempre va y viene esperando la hora, sube y baja
Los doce escalones de la escalera circular Y luego bebe agua en la sala En un jarrón antiguo que gotea doce veces cada Veinticuatro horas. Después de la última campanada de la iglesia de San Juan Recibe en su jardín la lluvia Para llenar el jarrón, y vuelve a la sala, a su taller, Y entre arenales termina la clepsidra. |
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