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lunes, 6 de mayo de 2013

Guadalquivir


GUADALQUIVIR
En su nacimiento, en Cazorla.

¡Detente aquí, viajero! En estas peñas
nace el que es y será rey de los ríos,
entre pinos gigantes y bravíos,
que arrullan su nacer y ásperas breñas.

El reflejo otro tiempo las enseñas,
las armas, los corceles y atavíos
de razas imperiosas, cuyos bríos
postráronse en sus márgenes risueñas
ensancha entre olivos y trigales,
y al mar corre a rendirle sus cristales.

Mas coma lleva sal de Andalucía,
sus aguas vuelve a las del mar iguales,
para llegar mas lejos todavía...

Y así van sus caudales,
triunfantes en el seno de las olas,
a las playas de América españolas.

miércoles, 3 de abril de 2013

ABRIL



ABRIL
Con sus nieves y aguas mil
al invierno el sol destierra;
suspira alegre la tierra
y ese suspiro es abril.

¡Abril!, el primer albor
de la mañana en el cielo;
¡abril!, el primer anhelo;
¡abril!, la primera flor.

El primer ímpetu ardiente
de la vida, antes en calma;
el primer grito en el alma;
el primer sueño en la frente.

Abril es por maravilla
flor de eterna juventud;
abril es fuerza y salud;
abril sabe a manzanilla.

Abril es aura que cruza
entre flores a escoger;
abril es una mujer,
y una mujer andaluza.

Abril ama, sueña, engríe
canta, bulle y alborota;
abril es clavel que brota,
abril es boca que ríe.

¡Abril! ¿A quién no has dejado
el recuerdo de un amor
y las hojas de una flor
en el libro más preciado?

lunes, 31 de diciembre de 2012

AÑO NUEVO


De su ventana, tras el verde herraje,
entre flores de invierno prisionera,
una mujer, humana primavera,
teje, soñando, delicado encaje.

Sus manos, palomitas sin plumaje,
hacen labor paciente y duradera,
y su alma, mariposa volandera,
libre va de un paraje a otro paraje.

Se lleva un año muertas ilusiones:
ni amor de novio, ni amistad de amigo...
¿Dónde están los amantes corazones?

Y entristecida, y sola, y sin testigo,
piensa, al calor de ocultas emociones:
"¡Ven, Año Nuevo! ¡Y el amor contigo!"

jueves, 13 de diciembre de 2012

LA SIESTA




LA SIESTA
En un rincón de un patio fresco y ameno,
que alegran y perfuman aves y flores,
una niña morena, que tiene amores,
duerme, puestas las manos sobre su seno.

Sueña, y al grato hechizo de cuanto mira
a través de la bruma de lo soñado,
se dilata su seno blanco y rosado,
y su boca de grana se abre y suspira.

Luz del alma ilumina su rostro hermoso:
se encienden sus mejillas, tiembla y sonríe,
y más con lo que sueña su amor se engríe,
y es cada vez su aliento más anheloso...

Murmura luego su nombre: nadie contesta...
Abre sus ojos negros con mudo espanto,
y al ver de sus quimeras roto el espanto
volviendo al sueño dice: ¡Bendita siesta!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Autobiografías



Nacimos entre espigas y olivares.
El uno esperó al otro en la lactancia,
y en el primer pinito de la infancia
ya escribimos comedias y cantares.

Después… libros y novias y billares
—¡memorias que iluminan la distancia!—;
luego… una juventud, cuya fragancia
envenenan agobios y pesares.

Fuimos… cuanto hay que ser: covachuelistas,
estudiantes, “diablillos”, editores,
críticos, “pintamonos”, retratistas…

Y hoy como ayer, sencillos escritores
que siguen, a la luz de sus conquistas,
sembrando sueños por que nazcan flores.

Hnos Alvarez Quintero

sábado, 10 de octubre de 2009

Oh, calles sevillanas...






















¡Oh, calles sevillanas
dormidas y desiertas,
para el amor preciosas
y en el misterio envueltas;
balcones encantados
en que las flores cuelgan
curiosas del palique
de las vecinas rejas;
tejados verdinegros;
floridas azoteas;
esbeltos miradores;
ingrávidas veletas;
retablos y hornacinas;
zaguanes y cancelas;
acogedores patios
de sombra dulce y fresca;
compases y jardines;
naranjos y palmeras;
templos, murallas, torres,
huertos, corrales, ventas;
cuanto en Sevilla ha sido,
cuanto en Sevilla queda
tenéis el alto orgullo
de que os miró el poeta!