KAVAFIANA |
El deseo aparece de repente,
en cualquier parte, a propósito de nada. En la cocina, caminando por la calle. Basta una mirada, un ademán, un roce... Pero dos cuerpos tienen también su ocaso, su rutina de amor y de sueños, de gestos sabidos hasta el cansancio. Se dispersan las risas, se deforman. Hay cenizas en las bocas y el íntimo desdén. Dos cuerpos tienen su muerte el uno frente al otro. Basta el silencio. |
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miércoles, 5 de marzo de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
LA PATRIA
LA PATRIA |
Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico hace varios siglos que se viene abajo. Como si nada las personas van y vienen por las habitaciones en ruina, hacen el amor, bailan, escriben cartas. A menudo silban balas o es tal vez el viento que silba a través del techo desfondado. En esta casa los vivos duermen con los muertos, imitan sus costumbres, repiten sus gestos y cuando cantan, cantan sus fracasos. Todo es ruina en esta casa, están en ruina el abrazo y la música, el destino, cada mañana, la risa, son ruina las lágrimas, el silencio, los sueños. Las ventanas muestran paisajes destruidos, carne y ceniza se confunden en las caras, en las bocas las palabras se revuelven con miedo. En esta casa todos estamos enterrados vivos. |
domingo, 2 de marzo de 2014
CANCIÓN DE DOMINGO
CANCIÓN DE DOMINGO |
Es inútil escoger otro camino,
decidir entre esta palabra herida y el bostezo, atravesar la puerta tras la cual te vas a perder o seguir de largo como cualquier olvido. Es inútil rociar raíces que sean quimeras, árboles o cicatrices, cambiar de papel y de escenario, ser arco, cuerda, puta o sombra, nombrar y no nombrar, decidirse por las estrellas. Es inútil llevar prisa y adivinar porque no hay tiempo para ver o demorarse la vida entera en conocer tu rostro en el espejo. Los lirios, el cemento, esos ojos zarcos, las nubes que pasan, el olor de un cuerpo, la silla que recibe la luz oblicua de la tarde, todo el aire que bebes, toda risa o domingo, todo te lleva indiferente y fatal hacia tu muerte. |
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María Mercedes Carranza
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