KAVAFIANA |
El deseo aparece de repente,
en cualquier parte, a propósito de nada. En la cocina, caminando por la calle. Basta una mirada, un ademán, un roce... Pero dos cuerpos tienen también su ocaso, su rutina de amor y de sueños, de gestos sabidos hasta el cansancio. Se dispersan las risas, se deforman. Hay cenizas en las bocas y el íntimo desdén. Dos cuerpos tienen su muerte el uno frente al otro. Basta el silencio. |
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario