LAS MANOS CIEGAS |
Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas, como un ciego que extiende, al caminar, las manos en la sombra, todo yo, Cristo mío, todo mi corazón, sin mengua, entero, virginal y encendido, se reclina en la futura vida, como el árbol en la savia se apoya, que le nutre, y le enflora y verdea. Todo mi corazón, ascua de hombre, inútil sin Tu amor, sin Ti vacío, en la noche Te busca, le siento que Te busca, como un ciego, que extiende al caminar las manos llenas de anchura y de alegría. |
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domingo, 17 de noviembre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
Decir con el lenguaje
En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.
Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.
¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!
La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.
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