Por más que el tiempo arrase palmo
a palmo lo que atraparan los díasde la infancia y sepa que ha de quitarme
todo, sin prisa o a traición, espero,
hasta que el cuerpo aguante, que nunca
me someta. Y aun entonces, si fuese factible,
abandonarme, no reconocerme en nada
de lo que me pertenezca, Ser por siempre,
al olor de la mies mojada, canto de alondra
en rastrojera, dejándose llevar