Delante de la cruz, los ojos míos
Señor, así cuando queráis me muera.
| ABRIL |
Con sus nieves y aguas mil
al invierno el sol destierra; suspira alegre la tierra y ese suspiro es abril. ¡Abril!, el primer albor de la mañana en el cielo; ¡abril!, el primer anhelo; ¡abril!, la primera flor. El primer ímpetu ardiente de la vida, antes en calma; el primer grito en el alma; el primer sueño en la frente. Abril es por maravilla flor de eterna juventud; abril es fuerza y salud; abril sabe a manzanilla. Abril es aura que cruza entre flores a escoger; abril es una mujer, y una mujer andaluza. Abril ama, sueña, engríe canta, bulle y alborota; abril es clavel que brota, abril es boca que ríe. ¡Abril! ¿A quién no has dejado el recuerdo de un amor y las hojas de una flor en el libro más preciado? |
La semana adelantada |
Un tío enfermo y en edad anciana
casó con su sobrina (¡muy mal hecho!), doncella alegre, joven y lozana, pronta a cobrar el marital derecho. Díjola el novio: «Te prevengo, Juana, ya que vas a estrenar el nupcial lecho, que yo sólo una vez cada semana podré servirte en algo de provecho.» Conformose la ninfa; y recibiendo en singular aquel tributo frío, repetía entre sí: «Peor es nada.» Mas llamado el anciano reverendo le instaba humilde: «Vaya, tío mío, siquiera una semana adelantada.» |
Desayuno con poesía.