Que la puerta de la casa
De donde salí llorando
Me llegaba a la cintura.
¡Qué pequeños resultaban
Los hombres que iban conmigo!
Crecí como una alta llama
De tela blanca y cabellos.
Si derribaran mi frente
Los toros bravos saldrían,
Luto en desorden, dementes,
Contra los cuerpos humanos.
Era mi dolor tan alto,
Que miraba al otro mundo
Por encima del ocaso.















