Dice la muerte discreta
que ajustes bien la partida,
pues se acaba la ampolleta
y a dar cuenta de tu vida
te llaman con la trompeta.
Amapolita morada
del valle donde nací
si no estás enamorada,
enamórate de mí.
I
ADUERMA el rojo clavel
o el blanco jazmín las sienes;
que el cardo es sólo desdenes,
y sólo furia el laurel.
Dé el monacillo su miel,
y la naranja rugada
y la sedienta granada
zumo y sangre -oro y rubí;
que yo te prefiero a ti,
amapolita morada.
II
AL PIE de la higuera hojosa
tiende el manto la alfombrilla;
crecen la anacua sencilla
y la cortesana rosa;
donde no la mariposa;
tornasolada el colibrí.
Pero te prefiero a ti,
de quien la mano se aleja:
vaso en que duerme la queja
del valle donde nací.
III
CUANDO, al renacer el día
y al despertar de la siesta,
hacen las urracas fiesta
y salvas de gritería,
¿Por qué, amapola, tan fría,
o tan pura, o tan callada?
¿Por qué, sin decirme nada;
me infundes un ansia incierta
-copa exhausta, mano abierta-
si no estás enamorada?
IV
¿NACERÁN estrellas de oro
de tu cáliz tremulento
-norma para el pensamiento
o bujeta para el lloro?
No vale un canto sonoro
el silencio que te oí.
Apurando estoy en ti
cuándo la música yerra.
Amapola de mi tierra:
enamórate de mí.
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Las novias pasadas son copas vacías,
en ellas pusimos un poco de amor;
el néctar tomamos... huyeron los días...
¡Traed otras copas con nuevo licor!
Champán son las rubias de cutis de azalia,
borgoña los labios de vivo carmín,
los ojos oscuros son vino de Italia,
los verdes y claros son vino del Rhin.
Las bocas de grana son húmedas fresas,
las negras pupilas escancian café;
son ojos azules las llamas traviesas,
que trémulas corren como almas del té.
La copa se apura, la dicha se agota,
de un sorbo tomamos mujer y licor...
Dejemos las copas... Si queda una gota,
que beba el lacayo las heces de amor.
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Para librarme de lo imprevisto
cuando mi estancia se queda sola,
guardo en mis ropas un Santo Cristo,
un Santo Cristo y una pistola.
Si quien me acecha, siendo un malvado,
también es hombre de religión,
valdrale el Cristo crucificado,
si no, el revólver de doble acción.
Yo soy un alma que el miedo asedia,
mas ¡guay del hombre que me maltrata!
como los frailes de la Edad Media,
la propia mano bendice o mata.
Y por librarme de lo imprevisto
cuando mi estancia se queda sola,
guardo en mis ropas un Santo Cristo,
un Santo Cristo y una pistola.
Amado Nervo
Del libro “El éxodo y las flores del camino”.
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Si pudiera vivir nuevamente mi vida...
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico, correría más riesgos,
haría más viajes, contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido,
comería más helados, y menos habas,
tendría más problemas reales
y menos imaginarios.
Yo fui de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida,
claro que tuve momentos de alegría...
Pero si pudiera volver atrás trataría de
tener solamente buenos momentos.
Pero sí lo saben.
De eso está hecha la vida
solo de momentos,
no te pierdas el ahora.
Yo era de esos que no iba a ninguna parte
sin un termómetro, una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas,
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios de
primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría
más amaneceres y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
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Cuando empecé a apreciarme comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… AUTOESTIMA
Cuando empecé a apreciarme, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no son sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD
Cuando empecé a apreciarme, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy sé que eso se llama… MADUREZ
Cuando empecé a apreciarme, comencé a percibir cómo es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… RESPETO
Cuando empecé a apreciarme, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud
egoísmo.
Hoy sé que se llama… AMOR PROPIO
Cuando empecé a apreciarme, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… SIMPLICIDAD
Cuando empecé a apreciarme, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la… HUMILDAD
Cuando empecé a apreciarme, desistí de estar reviviendo el pasado y
preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… PLENITUD
Cuando empecé a apreciarme, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es… ¡SABER VIVIR!
No debemos tener miedo de confrontarnos…
…hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
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Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo dejé y desapareció;
cualquier información bien la voy a pagar,
las flores que dejó no me han querido hablar.
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no se si se me fue, no se si se extravió
y yo no tengo mas que un unicornio azul,
si alguien sabe de el, le ruego información:
cien mil o un millón yo pagaré.
Mi unicornio azul,
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor, un poco con verdad,
con su cuerno de añil pescaba una canción,
saberla compartir era su vocación.
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer acaso una obsesión,
pero no tengo mas que un unicornio azul
y aunque tuviera dos, yo solo quiero aquél:
cualquier información la pagaré.
Mi unicornio azul,
se me ha perdido ayer,
se fue.
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Desayuno con poesía.