Alma, tú, que diversas cosas tantas
ves, oyes, hablas, lees, piensas y escribes; vos ojos, y sentido, tú, que vives para al pecho llevar sus voces santas; ¿después o antes quisisteis andar cuantas sendas tan mal andáis por mil declives, sin hallar ni ojos suyos, ni arrequives, ni huellas adoradas de sus plantas? Hoy con tan clara luz y signos tales no debería errar en el vïaje que me encumbra a moradas celestiales. Esfuérzate en llegar, flaco coraje, por niebla de desdén y dulces males, siguiendo el paso y luz de su visaje. |
viernes, 24 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Guimel
GUIMEL |
Con los pies torpes aún del sueño, con el alma aún velada por las tinieblas que en el sueño
se acumulan, he intentado alargar mi paseo por las calles con aire juvenil. Y he marchado tras las muchachas jóvenes, para alegrar mi corazón. Pero tras de sus pasos ligeros me he sentido tan cansado y me he sentido tan extraño a ellas, con mi corazón amargo de experiencia, que bien pronto las he dejado perderse entre la multitud y he seguido yo solo mi camino. Y he vagado, sin rumbo y sin objeto, ante los reverberos, viendo pasar ante mí la vida, la vida lejana y esquiva, la vida que se aleja para siempre del hombre que ya perdió su juventud y duerme en pleno día. |
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