ROSA |
Hoy me siento
triste como una rosa de plástico en un cementerio, condenada a vivir en la morada erigida al culto de la muerte, estéril y artificial en mi descarado rojo fuego, frágil en la vergüenza eterna de quien está destinado a ser siempre una máscara en la realidad y un rostro demasiado humano en la ficción |
domingo, 3 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
LA PARTIDA
LA PARTIDA
A Pere Rovira
A Pere Rovira
Definitivamente se trata de mi otoño,
un tiempo de alianzas imposibles,
la edad roja de todos los peligros
para hombres maduros y chicas solitarias.
La edad del adulterio y el olvido
sin ninguna esperanza, la edad fría,
la partida final contra uno mismo.
Permanezco en la mesa, sin esperar la suerte,
ya no cabe el azar en este juego.
Es el tiempo de hacer un solitario
con las cartas marcadas de la vida.
un tiempo de alianzas imposibles,
la edad roja de todos los peligros
para hombres maduros y chicas solitarias.
La edad del adulterio y el olvido
sin ninguna esperanza, la edad fría,
la partida final contra uno mismo.
Permanezco en la mesa, sin esperar la suerte,
ya no cabe el azar en este juego.
Es el tiempo de hacer un solitario
con las cartas marcadas de la vida.
Joan Margarit
viernes, 1 de noviembre de 2013
De Ocasión donde amarte
El reloj no es un arco. Ni un silbo.
Ni una flor. Ni un rosario.
Sobre las olas vuela.
Pasa otra vez. Y luego todavía.
Siempre. Siempre volando.
El reloj no es un árbol.
Ni un ave. Ni un hermano.
Mirad vuestras muñecas. Alas. Pasos.
Sobre las olas vuela
este mismo reloj.
Siempre. Siempre volando.
jueves, 31 de octubre de 2013
La esperanza
La esperanza
No creo que pudiera decir exactamente
cuántas veces dentro de mí
recorriendo mis entrañas
ha respirado o latido o gritado o temblado
esa cosa que llamamos esperanza
ese fluido desazonador
que nos convierte en seres anhelantes
en criaturas que zozobran
que tiemblan y no saben hacer otra cosa
que mirar en todas direcciones
confiando en que el destino no los defraude.
La de veces que me he sentido rehén
de una cosa tan intangible como la esperanza.
Y el ahogo que nos clausura por dentro
cuando la esperanza no contesta
o nos vuelve la espalda
delicada y decisivamente.
En qué lugar de nuestro cuerpo
nace y muere
esa flor venenosa
que siempre está dispuesta
a cantarnos la balada de lo imposible.
Deberíamos inventar una vacuna
aunque daría igual porque
como todos sabemos
la esperanza es lo último que se pierde.
(De “Historia de una anatomía,
Premio Nacional de Poesía 2011)
miércoles, 30 de octubre de 2013
El último de la fiesta
El último de la fiesta
III
Has apurado el plazo
que la noche te había concedido,
y a quien la luz ha de traer
ya lo conoces.
Si vuelves hacia casa, con tus pasos
volverán sus pasos. Y a tu fatiga
su fatiga habrá de acompañar.
La fiesta ha terminado y queda su enseñanza:
como una vieja deuda contraída,
nada hay más imposible que escapar de nosotros.
Ya se aproxima el alba, y nadie ignora
que todo plazo acaba por cumplirse,
que toda deuda acaba por pagarse.
martes, 29 de octubre de 2013
Verdad es
Verdad es
Cada día
me acerco más a mi esqueleto.
Se está asomando con razón.
Lo metí en buenas y en feas sin preguntarle nada,
él siempre preguntándome, sin ver
cómo era la dicha o la desdicha,
sin quejarse, sin
distancias efímeras de mí.
Ahora que otea casi
el aire alrededor,
qué pensará la clavícula rota,
joya espléndida, rodillas
que arrastré sobre piedras
entre perdones falsos, etcétera.
Esqueleto saqueado, pronto
no estorbará tu vista ninguna veleidad.
Aguantarás el universo desnudo.
Juan Gelman (su último poema)
La Condesa DF
28 de octubre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
A Baco
A Baco |
A tí, de alegres vides coronado,
Baco, gran padre domador de Oriente, He de cantar; á tí, que blandamente Tiemplas la fuerza del mayor cuidado; Ora castigues á Licurgo aírado, O á Penteo en tus aras insolente, Ora te mire la festiva gente En sus convites dulce y regalado, O ya de tu Ariadna al alto asiento Subas ufano la mortal corona Vén fácil, vén humano al canto mio; Que si no desmerece el sacro aliento, Mi voz penetrará la opuesta zona, Y al Tibre envidiará el Hispalio rio. |
domingo, 27 de octubre de 2013
POR VOS MUERO
POR VOS MUERO |
Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo: vos sola lo escribistes; yo lo leo tan solo que aun de vos me guardo en esto. En esto estoy y estaré siempre puesto, que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto. Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma misma os quiero; cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero. |
sábado, 26 de octubre de 2013
AL VOLVER
AL VOLVER |
Aquí nació mi vida a la esperanza
y aquí esperé también que moriría; ahora que vuelvo aquí, parecería que el tiempo me persigue y no me alcanza. Detiene otoño el paso a la mudanza que en la luz, en el aire se extasía; los árboles son llamas, su alegría enciende ya mi bienaventuranza. Todo pasó. Todo quedó lo mismo: como si en este otoño floreciera, ardiendo en el fulgor de su espejismo, última para mí, la primavera; abismo del no ser al ser abismo, la eternidad del tiempo prisionera. |
viernes, 25 de octubre de 2013
EL SOL Y LA VIDA
EL SOL Y LA VIDA |
¡Oh noche! Cuando a Adán fue revelado
quién eras, y aun no vista, oyó nombrarte, ¿no temió que enlutase tu estandarte el bello alcázar de zafir dorado? Mas ya el celaje etéreo, blanqueado del rayo occidental. Héspero parte; su hueste por los cielos se reparte, y el hombre nuevos mundos ve admirado. ¡Cuánta sombra en tus llamas ocultabas, oh Sol! ¿Quién acertara, cuando ostenta la brizna más sutil tu luz mentida, esos orbes sin fin que nos velabas? ¡Oh mortal! Y ¿el sepulcro te amedrenta? Si engañó el Sol, ¿no engañara la vida? |
jueves, 24 de octubre de 2013
VIGILIA Y SUEÑO
VIGILIA Y SUEÑO |
La moza lucha con el mancebo
-su prometido y hermoso efebo- y vence a costa de un traje nuevo. Y huye sin mancha ni deterioro en la pureza y en el decoro, y es un gran lirio de nieve y oro. Y entre la sombra solemne y bruna, yerra en el mate jardín, cual una visión compuesta de aroma y luna. Y gana el cuarto, y ante un espejo, y con orgullo de amargo dejo, cambia sonrisas con un reflejo. Y echa cerrojos, y se desnuda, y al catre asciende blanca y velluda, y aún desvestida se quema y suda. Y a mal pabilo, tras corto ruego, sopla y apaga la flor de fuego, y a la negrura pide sosiego. Y duerme a poco. Y en un espanto, y en una lumbre, y en un encanto, forja un suceso digno de un canto. ¡Sueña que yace sujeta y sola en un celaje que se arrebola, y que un querube llega y la viola! |
miércoles, 23 de octubre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
Los Esposos
LOS ESPOSOS
Dame la mano; el cuerpo. Necesito
cruzar la calle. Dame
un tímido relámpago
de detrás de tus ojos, algo
que me sustente, una palabra, un hijo
para cruzar la calle. Dame un brazo
para correr. Ponte delante, así,
de cara a mí, que yo me vea cerca
reflejado. Y la mano
también. Dame la mano, el cuello joven,
el espejo, el cansancio
de ayer, el tiempo, sí,
dame el tiempo que te consuma, el peso
que hace posible tu llegada. Quiero
cruzar la calle. Dame
tu soledad, o más, la comisura
de tus labios, la piel de un muslo, algo
con que cubrirme. El gesto
que derrumba un deseo, algo sólido,
arañable, exterior, algo de ti
que arrope mi despegue.
Que no tengo más ancla, que no tengo
más posible contacto, que no tengo
más vertedero, o playa, o límite si quieres.
Dame el silencio, o lo que sea. Dame
algo que me acompañe.
Que está ya cerca el viento, que ya viene
por el árbol de al lado, y necesito
cruzar la calle.
lunes, 21 de octubre de 2013
ARBOL DE OTOÑO
ARBOL DE OTOÑO
Eras un haz elástico de brillos,
un girar de gorjeos en la espiral del aire,
aurora y llamarada de Sol verde.
Pero al perder la fe y el horizonte
la gracia de la luz se ha desprendido
de ti; tus frutos penden y se pudren
sin color ni tersura. Los desdeñan los pájaros,
y caen con las hojas
y con las cinco letras de tu nombre
del esqueleto puro de tu idea:
ramas desnudas sobre cielo negro,
sin palabra de luz con que nombrarte.
domingo, 20 de octubre de 2013
HOY ANDABA
Hoy andaba debajo de mí mismo
sin saber lo que hacía.
sin saber lo que hacía.
Hoy andaba debajo de la pena
con risa inexplicable.
con risa inexplicable.
Hoy andaba debajo de la risa
con todo el llanto a cuestas.
con todo el llanto a cuestas.
Hoy andaba debajo de las aguas
sin que fuese milagro comparable.
sin que fuese milagro comparable.
Hoy andaba debajo de la muerte
y no reconocía sus cimientos.
y no reconocía sus cimientos.
Andaba a la deriva por debajo del cuerpo
confundiendo los dedos con los ojos.
confundiendo los dedos con los ojos.
Hoy andaba debajo de mí mismo
sin poder contenerme.
sin poder contenerme.
sábado, 19 de octubre de 2013
A LA CIUDAD REINA DE ANDALUCÍA
Casas moriscas, patios con jazmines,
naranjos, flores, búcaros y fuentes,
antorchas en girándulas lucientes,
que alumbran por cancelas los jardines.
Damas entre damascos y cojines,
refrescando al ventalle los ambientes
y guardando en las rejas impacientes
citas, lances con nobles paladines.
Músicas por las calles y veladas;
Guadalquivir que, manso, lejos brilla,
la flota y la Giralda iluminadas.
Soldado, abad, buscona, gitanilla;
escalas en balcón, reñir de espadas,
esta es Babel de amor, esta es Sevilla.
Etiquetas:
Serafín Estébanez Calderón (El Solitario)
viernes, 18 de octubre de 2013
Aquelarre en los escombros de una jaula
Aquelarre en los escombros de una jaula
Me despiertan esos demonios
en profunda noche parlera
que gime adolorida en mis llagas
sudantes
me arrastran a ese aquelarre
que abraza mi cuerpo
donde la soledad arde mustia
donde las plumas ensangrentadas de pájaros
asilados en mis manos
escriben las palabras que han muerto
jueves, 17 de octubre de 2013
Cantos a mi corazón
Cantos a mi corazón
A Catalina de Burgos
Alef
Veo a los amigos que un día hicieron conmigo el prodigioso viaje de la juventud
y los hallo cambiados y desconocidos; la sombra de un cuidado se extiende sobre sus
frentes y, con la vista baja, parecen avergonzados de haber sido jóvenes un día.
En aquel tiempo, ya lejano, parecían tener alas y exhalaban un hálito de fuego por
sus ávidas bocas; sus frentes resplandecían como altas tiaras.
Pero hoy son semejantes a viudas que se envuelven entre velos; y con sus frías miradas parecen advertir que han muerto ya para el amor.
Veo a los amigos que un día hicieron conmigo el prodigioso viaje de la juventud
y los hallo cambiados y desconocidos; la sombra de un cuidado se extiende sobre sus
frentes y, con la vista baja, parecen avergonzados de haber sido jóvenes un día.
En aquel tiempo, ya lejano, parecían tener alas y exhalaban un hálito de fuego por
sus ávidas bocas; sus frentes resplandecían como altas tiaras.
Pero hoy son semejantes a viudas que se envuelven entre velos; y con sus frías miradas parecen advertir que han muerto ya para el amor.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Octubre
Octubre acuña en oro
redondo su moneda...
La luz es como un toro
retinto en la arboleda.
Qué próvida hermosura
de este pecho opulento.
Tal que una fruta madura,
sabroso, el pensamiento.
Boga octubre en su barca
por un mar de delicia.
La sangre, ¿es roja o zarca?
¿Es latido? ¿Es caricia?
Cómo, Señor, se ufana
desde el cenit la vida.
Su gloria se desgrana
por el aire cernida.
Piel fragante, piel suave,
tersa piel de aire y cielo.
El tacto es miel que sabe,
y el sabor, terciopelo.
Plenitud, sí, de octubre
para el gusto y la mano.
Mas la pulpa, ay, ¿no esconde
ya en su dulce el gusano?
redondo su moneda...
La luz es como un toro
retinto en la arboleda.
Qué próvida hermosura
de este pecho opulento.
Tal que una fruta madura,
sabroso, el pensamiento.
Boga octubre en su barca
por un mar de delicia.
La sangre, ¿es roja o zarca?
¿Es latido? ¿Es caricia?
Cómo, Señor, se ufana
desde el cenit la vida.
Su gloria se desgrana
por el aire cernida.
Piel fragante, piel suave,
tersa piel de aire y cielo.
El tacto es miel que sabe,
y el sabor, terciopelo.
Plenitud, sí, de octubre
para el gusto y la mano.
Mas la pulpa, ay, ¿no esconde
ya en su dulce el gusano?
martes, 15 de octubre de 2013
Decir con el lenguaje
En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.
Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.
¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!
La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.
lunes, 14 de octubre de 2013
Madrecita
Madrecita
Madrecita, madrecita
Blanca flor de catarrana
Suave encanto de mi vida
Dulce amor que nunca engaña
Quien te mira ya te admira
Espejo que no se empaña
La virtud bien aprendida
De sufrir siempre callada
Arañita laboriosa
Que en el rincón de montaña
Su telita laboriosa
En silencio teje y guarda
Una vida encantadora
De ternura delicada
De paciencia bondadosa
Dulce amor que nunca engaña
domingo, 13 de octubre de 2013
Andalucía
A José Vignote.
Cielo brillante, fuentes rumorosas,
ojos negros, cantares y verbenas,
altares adornados de azucenas,
rostros tostados, perfumadas rosas.
Bellas noches de amor esplendorosas,
mares de plata y luz, brisas serenas,
rejas de nardos y claveles llenas,
serenatas, mujeres deliciosas.
Cancelas orientales, miradores,
la guitarra y su triste melodía,
vinos dorados, huertas, ruiseñores,
deslumbradora y plácida poesía...
He aquí al pueblo del sol y los amores,
la mañana del mundo: ¡Andalucía!
|
sábado, 12 de octubre de 2013
Poema 4
Ella andaba al lado de su ventana, ¡tan cursi!,
que tenía naranjas verdes y un abanico con pájaros.
-¿Qué vidrio nació en aquella gotera que toda la música
le suena a vals?
Ella tenía un alma sencilla llena de puntas de dedos
y en el blanco de los ojos llevaba un horizonte de tangos de
acordeón.
Ella estaba enamorada.
viernes, 11 de octubre de 2013
Eran verdes como un mar...
Eran verdes como un mar...
Eran verdes como un mar,
con reflejos de alto cielo.
-¡Qué bien sabían mirar!-
unos ojos que recuerdo.
En la penumbra lucían
con una luz de misterio,
como dos claros abismos
abiertos a mil deseos.
Muchas horas tuve cerca
los ojos verdes aquellos,
que implorantes me miraban
¡y yo hacia por no verlos!
Y hoy que mirarlos quisiera,
están tan lejos..., ¡tan lejos!
jueves, 10 de octubre de 2013
Autumnal
Autumnal
Eros, vita, lumen
En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas, 1
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!
En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.
Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
-Quiero en el alma mía
tener la inspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: -¡Ven! Con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino idioma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!
Sobre la cima
de un monte, a media noche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: -¡Más!...
La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: -¡Más!... Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: -¡Y bien!... ¡Las flores!
Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil, y las volúbilis
que cuelgan de la rama extremecida.
Y dije: -¡Más!...
El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.
El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda,
y el alma de las liras.
Y lo rasgó. ¡Y allí todo era aurora!
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.
¡Oh, nunca
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
-¿Más?... dijo el hada. Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...
miércoles, 9 de octubre de 2013
Palabras de un campesino a su buey
Palabras de un campesino a su buey
.(Según una canción campesina de Egipto,
del año 1400 antes de nuestra era)
¡Oh gran buey! ¡Oh divino tiro del arado!
¡Descansa para volver a arar! ¡No revuelvas
jovialmente los surcos! Tú
que vas delante, conductor, ¡arre!
Curvados trabajamos para cortar tu pienso;
descansa ahora y cómelo, tú que nos alimentas.
Olvídate, comiendo, de los surcos. ¡Come!
Para tu establo, oh protector de la familia,
jadeantes, las vigas arrastramos. Nosotros
dormimos en lo húmedo, tú en seco. Ayer
tosiste, oh guía querido.
Estábamos desesperados. ¿No irás
a diñarla antes de la sementera, perro maldito?
martes, 8 de octubre de 2013
NO TE ADELANTES,
NO TE ADELANTES,
ni mandes,
párate
aquí dentro;
fundado a fondo por la Nada,
suelto de toda
oración,
ajustado, según
lo Pre-Escrito,
irrebasable,
yo te recibo,
en vez de toda
quietud.
lunes, 7 de octubre de 2013
Sombras
Sombras
Los amantes exactos tienen una sola sombra.
La sombra más transparente es la que producen las nubes sobre la superficie del mar.
En el Gran Concilio de Córdoba, los Padres de la Iglesia discutieron violentamente la cuestión de si al morir el cuerpo muere también la sombra.
Narciso se enamoró de su sombra y, para que no se escapase, se hizo tapiar con ella en una habitación en tinieblas.
Cuenta Plinio el Joven de un país poblado por sombras de hombres.
La sombra de la palabra es el eco.
Tiemblan los amantes cuando en las noches sus sobras se confunden.
domingo, 6 de octubre de 2013
Palabras, hipocampos
I dreamt i was the seafloor and you were the weight of the ocean pressing down on me,your quiet words of love in my ears now and again, golden, elegant and strange, like seahorses, like grace-notes, tiny floating saxophones
palabras, hipocampos
Soñé que yo era el fondo del mar y tú el peso del océano gravitando
en mi, tus palabras de amor silenciosas en mis oídos ahora y siempre, doradas, elegantes y extrañas, como los hipocampos, notas suaves, pequeños saxofones flotantes.
sábado, 5 de octubre de 2013
EL INFANTE ARNALDOS
EL INFANTE ARNALDOS
¡Quien hubiera tal ventura sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza para su falcón cebar,
vio venir una galera que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas, la ejarcia de oro terzal,
áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.
Marinero que la guía, diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma, los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo, arriba los hace andar;
las aves que van volando, al mástil vienen posar.
Allí hablo el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá:
-Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
-Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va.
viernes, 4 de octubre de 2013
El «copo»
El «copo»
Tíñese el mar de azul y de escarlata;
el sol alumbra su cristal sereno,
y circulan los peces por su seno
como ligeras góndolas de plata.
La multitud que alegre se desata
corre a la playa de las ondas freno,
y el musculoso pescador moreno
la malla coge que cautiva y mata.
En torno de él la muchedumbre grita,
que alborozada sin cesar se agita
doquier fijando la insegura huella.
Y son portento de belleza suma:
la red, que sale de la blanca espuma:
y el pez, que tiembla prisionero en ella.
jueves, 3 de octubre de 2013
SONETOS
Sobre la libertad humana
Qué hermosa eres, libertad. No hay nada
que te contraste. ¿Qué? Dadme tormento.
Más brilla y en más puro firmamento
libertad en tormento acrisolada.
¿Que no grite? ¿Mordaza hay preparada?
Venid: amordazad mi pensamiento.
Grito no es vibración de ondas al viento:
grito es conciencia de hombre sublevada.
Qué hermosa eres, libertad. Dios mismo
te vio lucir, ante el primer abismo
sobre su pecho, solitaria estrella.
Una chispita del volcán ardiente
tomó en su mano. Y te prendió en mi frente,
libre llama de Dios, libertad bella.
miércoles, 2 de octubre de 2013
LAS HORAS
LAS HORAS
¿Para qué contar las horas
de la vida que se fue,
de lo porvenir que ignoras?
¡Para qué contar las horas!
¡Para qué!
¿Cabe en la justa medida
aquel instante de amor
que perdura y no se olvida?
¿Cabe en la justa medida
del dolor?
¿Vivimos del propio modo
en las sombras del dormir
y desligados de todo
que soñando, único modo
de vivir?
Al que enfermo desespera,
¿qué importa el cierzo invernal
o el soplo de la primavera,
al que enfermo desespera
de su mal?
¿Para qué contar las horas?
No volverá lo que se fue,
y lo que ha de ser ignoras.
¡Para qué contar las horas!
¡Para qué!. . .
martes, 1 de octubre de 2013
Y ¿QUÉ ES ESO...?
lunes, 30 de septiembre de 2013
A un letrado
A un letrado
Si vos pretendéis que venga
a ser tan gran necio el mundo,
que por vuestra barba luenga,
por filósofo profundo,
sin otro argumento, os tenga;
mirad que dais ocasión
a que ya cualquier cabrón,
por la gran barba que cría,
aspire a ser algún día
otro Séneca o Platón.
domingo, 29 de septiembre de 2013
“Todo llega en la vida por sus pasos contados”
Todo llega en la vida por sus pasos contados,
la primavera y el verano, la ignorancia y la lluvia,
porque no hay nada gratuíto,
no hay alegría, por pequeña que sea,
que no tenga que conseguirse
como la hormiga testaruda lleva su carga tronco arriba;
no hay alegría, por importante que nos parezca,
que no termine convirtiéndose en ceniza o en llaga,
pero el dolor es como un don,
nadie puede evitarlo,
las esperanzas, el amor, el dinero,
todos los bienes terrenales,
todos los bienes que llegan, o no llegan, en la vida ya el humo de las velas
siempre están contenidos por él y son igual que pájaros que vuelan sobre el mar,
y son igual que pájaros,
por más y más que vuelen nunca se apartan de su fin
sábado, 28 de septiembre de 2013
INSOMNIO
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este
nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los
perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como
un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre
caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por
qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta
ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?
viernes, 27 de septiembre de 2013
A batallas de amor, campo de plumas
Ningún vestigio tan inconsolable
como el que deja un cuerpo
entre las sábanas
y más
cuando la lasitud de la memoria
ocupa un espacio mayor
del que razonablemente le corresponde.
Linda el amanecer con la almohada
y algo jadea cerca, acaso un último
estertor adherido
a la carne, la otra vez adversaria
emanación del tedio estacionándose
entre los utensilios de la noche.
Despierta, ya es de día, mira
los restos del naufragio
bruscamente esparcidos
en la vidriosa linde del insomnio.
Sólo es un pacto a veces, una tregua
ungida de sudor, la extenuante
reconstrucción del sitio
donde estuvo asediado el taciturno
material del deseo.
Rastros
hostiles reptan entre un cúmulo
de trofeos y escorias, amortiguan
la inerme acometida de los cuerpos.
A batallas de amor campo de plumas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























.jpg)

.jpg)





