A Guido |
Tú Guido, y yo con Lapo desearía
que fuésemos por alto encantamiento puestos en un bajel que a todo viento a nuestra voluntad bogara y mía. Y ni mal tiempo o tempestad bravía nos pudiese causar impedimento, antes creciese en el común contento el deseo de estar en compañía. Y allí el encantador condescendiente también pudiese a nuestras damas bellas, Beatriz, Juana y la que Safo adora: ¡Y hablando allí mi amor eternamente, tan satisfechas cual nosotros ellas, se nos huyese un siglo como una hora! |
martes, 4 de febrero de 2014
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