EL HOMBRE DE LAS MARACAS |
A mi buen criterio de niña remito
que no me gustaron nunca los angelitos negros ni las muñequitas lindas. Y carecía de total relevancia, ai las gardenias se morían o no entre la plata de una pitillera con iniciales, de un hombre con fijador y esmoquin, y la mirada carente de ternura de una imitadora de la Garbo. Por lo tanto, Antonio Machin, estaba reducido al son cubano de los cucuruchos de maní y a la camarera aquella. Seguramente de carne rosa, que bebía cerveza junto a su corazón y le servía tragos de ron como si nada |
miércoles, 27 de febrero de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
El reino de los beodos
El reino de los beodos
Tuvo un reino una vez tantos beodos,
que se puede decir que lo eran todos,
en el cual por ley justa se previno:
-Ninguno cate el vino.-
Con júbilo el mas loco
aplaudióse la ley, por costar póco:
acatarla después, ya es otro paso;
pero en fin, es el caso
que la dieron un sesgo muy distinto,
creyendo que vedaba sólo el tinto,
y del modo más franco
se achisparon después con vino blanco.
Extrañado que el pueblo no la entienda.
El Senado a la ley pone una enmienda,
y a aquello de: Ninguno cate el vino,
añadió, blanco, al parecer, con tino.
Respetando la enmienda el populacho,
volvió con vino tinto a estar borracho,
creyendo por instinto ¡mas qué instinto!
que el privado en tal caso no era el tinto.
Corrido ya el Senado,
en la segunda enmienda, de contado
-Ninguno cate el vino,
sea blanco, sea tinto,- les previno;
y el pueblo, por salir del nuevo atranco,
con vino tinto entonces mezcló el blanco;
hallando otra evasión de esta manera,
pues ni blanco ni tinto entonces era.
Tercera vez burlado,
-
< o el pueblo es muy zoquete, o muy ladino:
se prohibe mezclar vino con vino>-
Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!
¿Creeis que luégo lo mezcló con agua?
Dejando entonces el Senado el puesto,
de ese modo al cesar dió un manifiesto:
La ley es red, en la que siempre se halla
descompuesta una malla,
por donde el ruín que en su razón no fía,
se evade suspicaz... ¡Qué bien decía!
Y en lo demás colijo
que debiera decir, si no lo dijo:
Jamás la ley enfrena
al que a su infamia su malicia iguala:
si se ha de obedecer, la mala es buena;
mas si se ha de eludir, la buena es mala.
lunes, 25 de febrero de 2013
A Rosa II
II
Mas no, que pronto con eterna liga
para siempre mi bien, a ti enlazado
teniéndome a tus pies arrodillado,
me oirás hermosa, sin cesar decir:
A ti mujer, la de cabellos blondos,
de tez de raso, de inspirada frente,
la de ojos lindos, la de boca riente
a ti te amo, no más, no más a ti.
A ti tan fina como bucle de ángel,
tan blanca como hielo de Apenino,
hermosa cual topacio golcondino,
a ti te amo, no más, no más a ti.
A ti, mujer tan noble como el mártir,
a ti más tierno que de alondra el canto,
a ti más pura que del niño el llanto,
a ti te amo, no más, no más a ti.
domingo, 24 de febrero de 2013
A ROSA
A ROSA |
A tu lado yo siento, Rosa mía,
que tenemos los dos un alma sola; si probara una gota de ambrosía suspendida en tus labios de amapola, A Dios le pido que mi pobre estrella alumbre un porvenir de venturanza, y que siempre resbale tras tus huellas la inmaculada luz de la esperanza. Ojalá que en tu senda sin abrojos nunca el llanto humedezca tu mejilla ni el brillo apague de tus lindos ojos donde mi cielo de ventura brilla. Porque tu goce mi tormento calma y con tu pena el corazón me hieres; padece mi alma si padece tu alma, y soy dichoso si dichosa eres. Que mi vida, mujer, mi vida entera se halla en tal grado con la tuya unida, que la temible muerte no pudiera arrebatar tu vida sin mi vida. Te amo, Rosa, como nunca he amado; a tus pies encadeno mi destino, y a tu amor es final abrillantado que encendiera el Señor en su camino. Tu mirada tiernísima concluye de mi penar intenso la violencia, que tú eres el iris que destruye la horrible tempestad de mi existencia. A tu lado la dicha me sofoca, y mi ser se estremece de contento cuando mi nombre de tu linda boca embalsamado sale con tu aliento. Y yo Rosa, te encuentro tan divina, que un ángel envidiara tus hechizos, tan pura como el aura vespertina, jugando de las olas con los rizos. Eres tú la ilusión de mis amores y la diosa de mi alma enamorada, isla preciosa de benditas flores en un mar de pureza colocada. Ensueño sacrosanto de ternura, mi grande aspiración es poseerte; si se agita la flor de mi ventura el desengaño me dará la muerte. |
sábado, 23 de febrero de 2013
A UNA RAMERA
A UNA RAMERA |
Mujer preciosa para el bien nacida,
Mujer preciosa por mi mal hallada, Perla del solio del Señor caída Y en albañal inmundo sepultada; Cándida rosa en el Edén crecida Y por manos infames deshojada; Cisne de cuello alabastrino y blando En indecente bacanal cantando. II Objeto vil de mi pasión sublime, Ramera infame a quien el alma adora. ¿Por qué el Dios ha colocado, dime, el candor en tu faz engañadora? ¿Por qué el reflejo de su gloria imprime en tu dulce mirar? ¿Por qué atesora hechizos mil en tu redondo seno, si hay en tu corazón lodo y veneno? III Copa de bendición de llanto llena, Do el crimen su ponzoña ha derramado; Ángel que el cielo abandonó sin pena, Y en brazos del demonio ha entregado; Mujer más pura que la luz serena, Más negra que la sombra del pecado, Oye y perdona si al cantarte lloro; Porque, ángel o demonio, yo te adoro. IV Por la senda del mundo yo vagaba Indiferente en medio de los seres; De la virtud y el vicio me burlaba; Me reí del amor de las mujeres, Que amar a una mujer nunca pensaba; Y hastiado de pesares y placeres Siempre vivió con el amor en guerra Mi ya gastado corazón de tierra. V Pero te vi… te vi… ¡Maldita hora En que te vi, mujer! Dejaste herida A mi alma que te adora, como adora El alma que de llanto está nutrida. Horrible sufrimiento me devora, Que hiciste la desgracia de mi vida. Mas dolor tan inmenso, tan profundo, No lo cambio, mujer, por todo el mundo. VI ¿Eres demonio que arrojó el infierno para abrirme una herida mal cerrada? ¿Eres un ángel que mandó el Eterno a velar mi existencia infortunada? ¿Este amor tan ardiente, tan interno, me enaltece, mujer, o me degrada? No lo sé… no lo sé… yo pierdo el juicio. ¿Eres el vicio tú? … ¡Adoro el vicio!. VII ¡Ámame tú también! Seré tu esclavo, tu pobre perro que doquier te siga. Seré feliz si con mi sangre lavo Tu huella, aunque al seguirte me persiga Ridículo y deshonra; al cabo, al cabo, Nada me importa lo que el mundo diga. Nada me importa tu manchada historia Si a través de tus ojos veo la gloria. VIII Yo mendigo, mujer, y tú ramera, Descalzos por el mundo marcharemos. Que el mundo nos desprecie cuando quiera, En nuestro amor un mundo encontraremos. Y si horrible miseria nos espera, Ni de un rey por el otro la daremos; Que cubiertos de andrajos asquerosos, Dos corazones latirán dichosos. IX Un calvario maldito hallé en la vida En el que mis creencias expiraron, Y al abrirme los hombres una herida, De odio profundo el alma me llenaron. Por eso el alma de rencor henchida Odia lo que ellos aman, lo que amaron, Y a ti sola, mujer, a ti yo entrego Todo ese amor que a los mortales niego. X Porque nací, mujer, para adorarte Y la vida sin ti me es fastidiosa, Que mi único placer es contemplarte, Aunque tú halles mi pasión odiosa, Yo, nunca, nunca, dejaré de amarte. Ojalá que tuviera alguna cosa Más que la vida y el honor más cara, Y por ti sin violencia la inmolara. XI Sólo tengo una madre. ¡Me ama tanto! Sus pechos mi niñez alimentaron, Y mi sed apagó su tierno llanto, Y sus vigilias hombre me formaron. A ese ángel para mí tan santo, Última fe de creencias que pasaron, A ese ángel de bondad, ¡quién lo creyera!, Olvido por tu amor… ¡loca ramera! XII Sé que tu amor no me dará placer, Se que burlas mis grandes sacrificios. Eres tú la más vil de las mujeres; Conozco tu maldad, tus artificios. Pero te amo, mujer, te amo como eres; Amo tu perversión, amo tus vicios. Y aunque maldigo el fuego en que me inflamo, Mientras más vil te encuentro, más te amo. XIII Quiero besar tu planta a cada instante, Morir contigo de placer beodo; Porque es tuya mi mente delirante, Y tuyo es mi corazón de lodo. Yo que soy en amores inconstante, Hoy me siento por ti capaz de todo. Por ti será mi corazón do imperas, Virtuoso, criminal, lo que tú quieras. XIV Yo me siento con fuerza muy sobrada, Y hasta un niño me vence sin empeño. ¿Soy águila que duerme encadenada, o vil gusano que titán me sueño? Yo no sé si soy mucho, o si soy nada; Si soy átomo grande o dios pequeño; Pero gusano o dios, débil o fuerte, Sólo sé que soy tuyo hasta la muerte. XV No me importa lo que eres, lo que has sido, Porque en vez de razón para juzgarte, Yo sólo tengo de ternura henchido Gigante corazón para adorarte. Seré tu redención, seré tu olvido, Y de ese fango vil vendré a sacarte. Que si los vicios en tu ser se imprimen Mi pasión es más grande que tu crimen. XVI Es tu amor nada más lo que ambiciono, Con tu imagen soñando me desvelo; De tu voz con el eco me emociono, Y por darte la dicha que yo anhelo Si fuera rey, te regalara un trono; Si fuera Dios, te regalara un cielo. Y si Dios de ese Dios tan grande fuera, Me arrojara a tus plantas ¡vil ramera! |
viernes, 22 de febrero de 2013
PLEGARÍA DE CARNAVAL
PLEGARÍA DE CARNAVAL
¡Oh luna! que diriges como sportwoman sabia
Por zodíacos y eclípticas tu lindo cabriolé:
Bajo la ardiente seda de tu cielo de Arabia
¡Oh luna, buena luna!, quién fuera tu Josué.
Sin cesar encantara tu blancura mi tienda,
Con desnudes tan noble que la agraviara el tul;
Oh extasiado en un pálido antaño de leyenda
Tu integridad de novia perpetuara el azul.
Luna de los ensueños, sobre la tarde lila
Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,
Cuando en un solitario confín de mar tranquila,
Sondeas como lúgubre garza la eternidad.
En tu mística nieve baña sus pies María
Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,
Crimen y amor componen la hez de tu poesía
Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.
Y toda esta alta fama con que elogiando vengo
Tu faz sietemesina de bebé en alcohol,
Los siglos te la cuentan como ilustre abolengo,
Porque tú eres, oh luna, la máscara del sol.
jueves, 21 de febrero de 2013
La vaca ciega
En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagorosa,
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada harto certera un ojo
le ha deshecho el boyero, y en el otro
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente que solía,
mas no cual otras veces con firmeza,
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar. Ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo enorme la testuz cornuda
con gesto de tragedia; parpadea
sobre las muertas niñas, y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.
Versión de Miguel de Unamuno
miércoles, 20 de febrero de 2013
EL QUE SUBIÓ POR SENDAS NUNCA USADAS
«Este soneto hice a la muerte de Fernando de Herrera; y, para entender el primer cuarteto, advierto que él celebraba en sus versos a una señora debajo deste nombre de Luz. Creo que es de los buenos que he hecho en mi vida»
El que subió por sendas nunca usadas
del sacro monte a la más alta cumbre;
el que a una Luz se hizo todo lumbre
y lágrimas, en dulce voz cantadas;
el que con culta vena las sagradas
de Helicón y Pirene en muchedumbre
(libre de toda humana pesadumbre)
bebió y dejó en divinas transformadas;
aquél a quien invidia tuvo Apolo
porque, a par de su Luz, tiene su fama
de donde nace a donde muere el día:
el agradable al cielo, al suelo solo,
vuelto en ceniza de su ardiente llama,
yace debajo desta losa fría.
martes, 19 de febrero de 2013
EXILIO
a Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel, sin edad, sin muerte en qué vivirme, sin piedad por mi nombre ni por mis huesos que lloran vagando. ¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no goza entre amapolas? ¿Y quién no posee un fuego, una muerte, un miedo, algo horrible, aunque fuere con plumas aunque fuere con sonrisas? Siniestro delirio amar una sombra. La sombra no muere. Y mi amor sólo abraza a lo que fluye como lava del infierno: una logia callada, fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma, y sobre todo ángeles, ámgeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche y devastan la esperanza. |
lunes, 18 de febrero de 2013
GUERNICA
A Picasso
Aquí estoy frente a ti Tibidabo hablando viendo la tierra que me faltaba para escribir "mi patria eeeeees también europa y poderosa" asomo el torso y se me dora paso sorbiendo roma olivo entro por el Arc de Bará de repente remonto todo transido el hondo Ebro a brazazos retorno arribo a ti Vizcaya árbol que llevo y amo desde la raíz y un día fue arruinado bajo el cielo Ved aquí las señales esparcid los vestigios el grito la ira gimiente con el barabay el toro cabreado directamente oíd ira escarnio ni dios oh nunca nunca oh quiero quiero que no se trapapelen el cuello bajo la piedra la leche en pleno rostro el dedo de este niño oh nunca ved aquí la luz equilibrando el árbol de la vida |
domingo, 17 de febrero de 2013
Santa Teresa
Al vergel se va María ,
se va por flores a coger,
y a Aquél que a quien tanto ama,
un ramo o dos ofrecer.
se va por flores a coger,
y a Aquél que a quien tanto ama,
un ramo o dos ofrecer.
Por tierra llana no encuentra ,
por la pendiente cogió.
por la pendiente cogió.
Ya da un tropezón el pie,
que en redondo se torció ;
-¡Ay, Jesús del alma mía,
ayuda espero de Vos!-.
El grito que da su a mada
el buen Jesús escuchó;
risueño se le aparece
y el pie en su sitio dejó.
- Gracias - le dice Teresa- ,
rosamiel de mi dolor .
¿Porqué caer me dejasteis
si trabajaba por Vos?
- Así pago a mis amigos .
- Por eso tan poco son .
que en redondo se torció ;
-¡Ay, Jesús del alma mía,
ayuda espero de Vos!-.
El grito que da su a mada
el buen Jesús escuchó;
risueño se le aparece
y el pie en su sitio dejó.
- Gracias - le dice Teresa- ,
rosamiel de mi dolor .
¿Porqué caer me dejasteis
si trabajaba por Vos?
- Así pago a mis amigos .
- Por eso tan poco son .
sábado, 16 de febrero de 2013
SONETO
Hombre y Dios
Hombre es amor. Hombre es un haz, un centro
donde se anuda el mundo. Si Hombre falla
otra vez el vacío y la batalla
del primer caos y el Dios que grita «¡Entro!»
Hombre es amor, y Dios habita dentro
de ese pecho y profundo, en él se acalla;
con esos ojos fisga, tras la valla,
su creación, atónitos de encuentro.
Amor-Hombre, total rijo sistema
yo (mi Universo). ¡Oh Dios, no me aniquiles
tú, flor inmensa que en mi insomnio creces!
Yo soy tu centro para ti, tu tema
de hondo rumiar, tu estancia y tus pensiles.
Si me deshago, tú desapareces.
viernes, 15 de febrero de 2013
DEBER DE PODREDUMBRE
DEBER DE PODREDUMBRE
(IN MEMORIAM GABRIEL MORAL ZABALA)
Puede ocurrirle a uno que, al contemplar su vida retrospectivamente, reconozca que casi todos los vínculos fuertes que ha padecido en ella tienen su origen en hombres sobre cuyo carácter destructivo está todo el mundo de acuerdo.
Walter Benjamin
Y qué buen sembrador, Gabriel, tú fuiste.
Gabriel Aresti, Lamento por la prisión de Gabriel Moral Zabala.
Con ceño de estilita desdeñoso,
bajo los ocres del invierno, vas
atravesando el bulevar en sombra,
cabe San Nicolás.
(San Nicolás de los Franceses,
sillar desmoronándose a los pies
de colinas de verde podredumbre,
vuelve mis años del revés).
De poco te llevaste la certeza,
maestro que perdí:
una mala milonga es el amor;
la vida, una balada baladí.
(Retablo dieciochesco de los mártires
Santos Justo y Pastor:
devolvedle la palma, pues logramos
saciarlo de dolor).
La llama de un hachón sanguinolenta
quemó tu juventud
ante el ara de un dios intemperante
y duro de testuz
(de esta casta beata y despiadada,
cobarde por demás).
Bajo los ocres del invierno eterno,
cruzando el bulevar de sombras vas.
jueves, 14 de febrero de 2013
Interior tren
INTERIOR TREN
|
1
Los racimos de humo en el vagón de fumadores
atraviesan colgados los campos de la bruma.
Una niña en tus brazos un instante,
un cuchillo en el plato para el queso,
una dulce burbuja que, inyectada en la vena,
en su ruta de sangre, podría pararla toda.
2
No veo sino dentro:
guiones de la lluvia como espermatozoides
que organizan carreras a través del cristal.
Los bosques fragorosos, el orden de las casas,
los caminos que cruzan y las gentes que esperan
al pie de los andenes, se desdibujan pronto.
También dejas de verte en el reflejo.
Una gota que tiembla en una zeta,
adelanta y engulle a otra más grande.
3
El chico de los dedos comidos
de betún,
muerde de lado un bocadillo
de carne confitada.
Despuntan en sus ojos,
que mantiene en el prisma
añil del horizonte,
mientras el tren avanza,
las torres de un país que busca el mar
como razón y espuela del silencio,
los albores de un sueño que desbroza el trabajo,
mañana por mañana sin detenerse un punto
y una cortinilla que vela tu mirada
como de no querer, ahora ni nunca,.
sino tan sólo aquello que ha esperado
|
miércoles, 13 de febrero de 2013
TUS MANOS COMO SUR,
TUS MANOS COMO SUR,
y sobre el campo seco, la jícara del agua nueva. Por febrero, la tierra prometida del no volverás, el cuello frágil del corazón que se vuelve novio y talismán de la palabra. Ser tu héroe que busca toda la lluvia del universo. Tanto buscarte y no verte en cada gota. |
martes, 12 de febrero de 2013
Para nadie ciego
Para nadie ciego |
Ahora es cuando se produce por fin el eclipse perfecto
y el planeta esplendente oculta el astro opaco cuerpo de luz descansando en féretro fugaz ceguera ardiendo en luz ? ya tacto es ver boca de noche sobre sexo aspirante lamiendo limo lento lamento cajón nadante ventana abierta a nada que esté está : nada esta vez está ? estrella fugaz estallando cuando nunca es visión del revés del ver reverso de verso perfecto si un cajón nada por cielos abiertos cuando fulgor oculto negror y cuerpo lumíneo y boca ciega y astro astroso otro opaco están en un cajón de cielo: entonces nunca nadie ve nada |
lunes, 11 de febrero de 2013
Oración en el jardín
Yo me quiero morir como se muere
todos los años el jardín, y luego
renacer de igual modo que renace
todos los años el jardín. Se han ido
los pájaros; volaron, pero no tenían alas.
No me quiero morir como las hojas,
ni quiero ser el árbol de perenne
verdor adusto, ni el arbusto dócil
cortado en seto, sino el árbol libre,
desnudo atleta que en el suelo ahínca
las fuertes plantas y en el aire tuerce
los recios brazos; no el verdor eterno
sino la fronda renovada, el fruto
cuando el año lo envíe. Aquí me tienes,
Señor, desnudo como el árbol. Dame
tu bautismo de lluvias y tu crisma
de sol, y dame vestiduras nuevas,
inmaculadas. El jardín de invierno
callado está: mi corazón callado.
Habla tú; luego, vísteme de hojas.
Algo de tus palabras, al moverse,
repetirán, como inspiradas lenguas.
domingo, 10 de febrero de 2013
la c de cereza
la c de cereza que aún no es una coma
entre tú y yo y ese sabor anticipado de traducción
dibujada como un arco en la boca
una obsesionante curva que se parecería
a tu vientre, a esas erratas encontradas
en los libros
ruido de adiós o movimiento de los labios
el ardor
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