Para que haya alegría en los campos
basta un rayo de sol. Para que haya en el mundo alegría, sobra un poco de amor. Para que haya alegría en las almas, caridad, religión. Para que haya alegría en los pechos, un sola canción. ¡Oh qué poco hace falta en la Tierra para tener alegre el corazón. |
sábado, 9 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
La pelona
La pelona |
Cómo has cambiado, pelona
cisco de carbonería te has vuelto una negra mona con tanta huachafería. Te cambiaste las chancletas por zapatos taco aguja, y tu cabeza de bruja la amarraste con peinetas. Por no engordar sigues dietas y estás flaca y hocicona. Imitando a tu patrona has aprendido a fumar. Hasta en el modo de andar cómo has cambiado, pelona. Usas reloj de pulsera y no sabes ver la hora. Cuando un negro te enamora le tiras con la cartera. ¡Qué...! ¿También usas polvera? permite que me sonría. ¿Qué polvos se pone usía?: ¿ocre? ¿rosado? ¿rachel? o le pones a tu piel cisco de carbonería. Te pintaste hasta el meñique porque un blanco te miró. "¡Francica, botá frifró que son comé venarique...!" Perdona que te critique, y si me río, perdona. Antes eras tan pintona con tu traje de percala y hoy, por dártela de mala te has vuelto una negra mona. Deja ese estilo bellaco, vuelve a ser la misma de antes. Menos polvos, menos guantes, menos humo de tabaco. Vuelve con tu negro flaco que te adora todavía Y si no, la policía te va a llevar de la jeta por dártela de coqueta con tanta huachafería. |
jueves, 7 de febrero de 2013
Es difícil decirlo
Es difícil decirlo |
A Magdalena
Es difícil decirlo, lo sé con la certeza de un puño que se rompe, del gesto torrencial que une ciertas estrellas. Quiero saber por qué a pesar de todo hay ritmos que se agotan, en qué consiste el agua, la delgadez del mundo y el peso del plomo, o por qué las palabras se han quedado colgando sonámbulas, inútiles, aisladas y perfectas. Es difícil decirlo sin morderse por dentro la sonrisa, sin necesitar la absoluta densidad del cielo. Sin pedir a gritos un horizonte de agua que nos transmita dulcemente. A veces extenderse es tan sólo tocar un mundo que no arde, o un conjunto de dioses que interpretan su música de vidrio sonando eternamente a girasol ya piedra. Tu explosión necesaria, tu pulso original es un acantilado de ternura, un punto de partida donde volver a hundirse hacia tu brevedad de mujer de gato. Porque es inevitable referirte una vez más al agua, a la perfecta serenidad de tus manos abiertas, al geométrico crepúsculo de tus dedos transparentes. Mujer de arcilla y agua, planeta desnudísimo. Lo demás sólo es cielo. Déjame hablar, hundir las lanzas largas de la noche, ser una arquitectura de ceniza. Lo demás sólo es cielo, es inútil el mar contra las cosas, la sal contra las cosas. En las tardes, inevitablemente nos perdemos de tanto perseguir las longitudes, de tanto juntar barro con el barro. No te rompas. Defiende tus espacios, despedaza tu sangre por la tierra. No hay más que cielo detrás de las batallas. También la luz a veces se parte como un hueso. |
miércoles, 6 de febrero de 2013
Desde lejos
Quién ver pudiera, cuando el estío acaba,
el camino -la sierpe tan blanca y sonriente-
y, junto a confiada cala,
pámpanos muertos bajo un pino vivo.
Quién ver pudiera el baile en la era
y una sierra morada allá a lo lejos;
con pimiento silvestre tropezarme,
o, por el pedregal, con el romero.
Más vale que dedique mis cuidados
a estos abedules y mortecinas nieblas.
En mis caminos de otro tiempo hallarse puede
a un ángel triste con torcida espada.
Versión de José Corredor-Matheos
martes, 5 de febrero de 2013
LOS EXTREMOS
LOS EXTREMOS
Fuera de los muros
rugen los fantasmas del rescate.
Con sonido de ironía,
una madeja de buitres
vuelve a parir la noche.
Hay manos en los ecos
y ojos traicionados
desaguando el olvido.
El tiempo
cuelga un puente minucioso
entre dos absolutos,
y la muerte se pasea venenosa.
Pero la casa es un mausoleo
al que la ausencia
le ha amputado los cirios,
y las flamas
se marchan al sepulcro
donde ya nadie duerme.
Abriré otra vez
las puertas sin bisagras
para buscar
mi huella congelada
en algún resto de espejo.
lunes, 4 de febrero de 2013
Por tu pie
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Por tu pie, la blancura más bailable, donde cesa en diez partes tu
hermosura,una paloma sube a tu cintura, baja a la tierra un nardo interminable.
Con tu pie vas poniendo lo admirable del nácar en ridícula estrechura, y
donde va tu pie va la blancura, perro sembrado de jazmín calzable.
A tu pie, tan espuma como playa, arena y mar me arrimo y desarrimo y
al redil de su planta entrar procuro.
Entro y dejo que el alma se me vaya por la voz amorosa del
racimo:pisa mi corazón que ya es maduro.
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domingo, 3 de febrero de 2013
Prealborada
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El monstruo del confín del mar Desde la tiniebla vino aquí a buscar El amanecer del nuevo día, Del nuevo día aún sin acabar; Y dijo: «¿Quién duerme en recordar Que desvendó el Segundo Mundo Y el Tercero no quiere desvendar?»
Y en la tiniebla el son de su rodar
Malo hace el sueño y triste el soñar. Rodó y fuese el monstruo siervo Que a su señor vino aquí a buscar. Que a su señor vino aquí a llamar -Llamar a Aquél que está durmiendo y fuera antaño el Señor del Mar. |
sábado, 2 de febrero de 2013
MEMENTO
MEMENTO
Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera,
enterradme, si queréis,
en una veleta.
¡Cuando yo me muera!
viernes, 1 de febrero de 2013
EL DESPRECIO
EL DESPRECIO |
Me despreciaste por negro
y yo te quise por blanca que maldito sea el color que separó nuestras almas. Por un instante quise yo que el sol nublara mis esperanzas pero la noche no le quiso dar el color a mi alma. Y la culpa la tengo yo porque creí que ese amor cuando se quiere de veraz no se fija en el color. Te burlas de mi porque tengo esta piel negra que tanto te espanta, que tanto maldices que tanto desprecias. Mucho más blanca que tú tengo el alma y las entrañas. Por eso te digo mujer si Dios es más grande del mundo, porque me desprecias si tu al lado de Él: no eres nada. Razón tenía mi madre cuando supo que te amaba se compadecía de mi. Es que sabía la pobre como queremos los negros y como los blancos desprecian el color de nuestras almas. Mira, aunque mis ojos son tan negros lloran lágrimas blancas. Me despreciaste por negro y yo te quise por blanca |
jueves, 31 de enero de 2013
De Por fortunas peores 1991
Uno se queda sólo...
Y quien se rinde al sueño... ¿Y ahora me preguntas... La que cuenta mi dote no me anda buscando... Ésta sin arrogancia... Pues si ahora te dejara mi cansancio... Fuera de ti la tierra no es distinta... |
miércoles, 30 de enero de 2013
GABRIEL ARESTI, 1981
Seis años y tu verbo sigue dentro del mío
precisando las voces de este mundo en acecho.
Padre bronco, me diste la tormenta por techo,
la intemperie por muro y por predio el baldío.
Seis años hasta darte mi epitafio tardío,
largamente fraguado en el hondo despecho.
Sobre el erial cernías el vuelo insatisfecho,
gavilán de tiniebla, centinela sombrío.
Me legaste el destino del lobo solitario,
la desazón extrema, la amargura sin tasa
y la acerba certeza de no ser necesario.
Que en el yermo en cenizas no me falte tu brasa.
Que me acosen los perros por guardar tu expoliario.
Que me encuentre la muerte defendiendo tu casa.
martes, 29 de enero de 2013
Deseos
Deseos |
¡Yo quisiera salvar esa distancia,
ese abismo fatal que nos divide, y embriagarme de amor con la fragancia mística y pura que tu ser despide! ¡Yo quisiera ser uno de los lazos con que decoras tus radiantes sienes! ¡Yo quisiera, en el cielo de tus brazos, beber la gloria que en tus labios tienes! ¡Yo quisiera ser agua y que en mis olas, que en mis olas vinieras a bañarte, para poder, como lo sueño a solas, a un mismo tiempo por doquier besarte! ¡Yo quisiera ser lino, y en tu pecho, allá en las sombras, con ardor cubrirte, temblar con los temblores de tu pecho y morir del placer de comprimirte1 ¡Oh, yo quisiera mucho más! ¡Quisiera llevar en mí, como la nube, el fuego; mas no, como la nube en su carrera, para estallar y separarnos luego! ¡Yo quisiera en mí mismo confundirte, confundirte en mí mismo y entrañarte; yo quisiera en perfume convertirte, convertirte en perfume y aspirarte! ¡Aspirarte en un soplo como esencia, y unir a mis latidos tus latidos, y unir a mi existencia tu existencia, y unir a mis sentidos tus sentidos1 ¡Aspirarte en un soplo del ambiente, y así verter sobre mi vida en calma, toda la llama de tu pecho ardiente y todo el éter de lo azul de tu alma! ¡Aspirarte mujer... de ti llenarme, y en ciego y sordo y mudo constituirme, y ciego, y sordo y mudo, consagrarme al deleite supremo de sentirte y a la suprema dicha de adorarte! |
lunes, 28 de enero de 2013
Eufemismo
Eufemismo |
Es tan terrible decir que te he olvidado
que digo que tengo algodón en la memoria, para que creas al menos que tu recuerdo me es grato. Pero nada hay que me lleve a evocarte, ni el dolor, ni la dicha, nada. Rectifico, me mueve el afán por encontrar un pretexto, el afán por escribir sobre la palabra eufemismo. Terrible paradoja tener que recordarte para decir amable que sólo eres algodón en mi memoria |
domingo, 27 de enero de 2013
PALABRAS PROFÉTICAS
PALABRAS PROFÉTICAS |
Homenaje a San Juan de la Cruz
Arrastrar largamente la cola del desmayo sin miedo a una posible rebelión de fragancia . Dejarse florecer durante el mes de mayo de alelíes las manos los ojos de distancia. Perdonar a la lluvia su vocación profunda su amor de las estatuas su modelado egregio perdonarla aunque luego sepamos que se inunda de torsos mutilados el jardín del colegio. Olvidar los perfumes que lloran los colores merecer los escorzos que renuevan el aire. Dimitir abdicar coronas y esplendores corbatas fabulosas perdidas al desgaire. Porque querido amigo ya todo se compensa mis deudas tus jazmines trastornos siderales el muerto que se estira el caracol que piensa y el ala de la tórtola prolongando hospitales. |
sábado, 26 de enero de 2013
Así era
Así era |
Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya. Rompo contento mis amarras, dejo que el mundo se me funda. Sueña, me dices. Y yo sueño. ¡Ojalá no soñara nunca! No recordarte, no mirarte, no nadar por aguas profundas, no saltar los puentes del tiempo hacia un pasado que me abruma, no desgarrar ya más mi carne por los zarzales, en tu busca. Canta, me dices. Yo te canto a ti, dormida, fresca y única, con tus ciudades en racimos, como palomas sucias, como gaviotas perezosas que hacen sus nidos en la lluvia, con nuestros cuerpos que a ti vuelven como a una madre verde y húmeda. Eras de vientos y de otoños, eras de agrio sabor a frutas, eras de playas y de nieblas, de mar reposando en la bruma, de campos y albas ciudades, con un gran corazón de música. |
viernes, 25 de enero de 2013
EN TORNO AL CASTICISMO
EN TORNO AL CASTICISMO
A Fanny Rubio, que me desaconsejó escribir en la lengua del Imperio.
Uno quiere a su lengua porque es materia y útil
del oficio escogido, pero no, quede claro,
por su más que dudosa belleza. Nunca he sido
amigo de postrarme ante los diccionarios.
Cabreros y ladrones, no monjes cluniacenses,
forjaron sus palabras sin brillo ni eufonía.
¿Qué cabía esperar de un hato miserable,
quemado por los soles, comido por la tiña?
Jamás tuve por cierto aquello del Espíritu,
del Genio de los Pueblos. Si escribo en español,
no es por Volkgeist alguno que en el albor de España
fluyera entre las barbas del Cid Campeador.
Aunque Rodrigo Díaz el de Vivar debía
fablar un castellano más recio que una aldaba.
Oíanlo los moros al pie de la alcazaba,
y no les alcanzaba al cuerpo la chilaba.
Con todo, no era el pobre un pozo de elocuencia.
Al paso de los siglos, afortunadamente,
nos fuimos refinando, pero la poesía,
de sobre está decirlo, no ha sido nuestro fuerte.
No obstante, hay excepciones. Catad: el Arcipreste.
Manrique. Garcilaso. Quevedo no era manco.
Incluso entre los vascos tuvimos una de ellas,
pero eso antes de Franco.
Detesto sobre todo a la canalla rancia
que hace de esta cuestión cuestión de patriotismo.
Nuestro maestro en estro, Jaume el Conqueridor,
es catalán, inglés y un poco filipino.
En cuanto a mí, la tribu de que procedo, dicen,
moraba ya en los flancos del alto Pirineo
allá cuando Caín sembraba cañamones,
y yo, que me lo creo,
no voy a mendigaros un plato de lentejas
ni un sitio junto al fuego. A ver quién se aventura,
hermanos amadísimos, a negarme el derecho
de primogenitura.
Y si de vez en cuando perpetro un vizcainismo,
que a nadie se le ocurra venir a darme vaya,
y menos a vosotros, pecheros del idioma,
que soy hidalgo viejo, del Fuero de Vizcaya.
jueves, 24 de enero de 2013
AMAPOLA TRASTORNO...
AMAPOLA TRASTORNO... |
Amapola trastorno,
exaltación morada, disparate. Salga lo que saliere. Y qué estruendo de alas, y qué dulce lastre sentimental sobre la lengua, y amistad en las manos, ofrecida sin ponderar, qué arrebatada. Comulgar en la música aspereza, junto al estribo ya, de amanecida, con mujer desolada, y el rasgueo, y la última vez, y el aguardiente, y sollozar a frutas. Salto, furor de gozo, de pataleo de quien pide encontrarse, con la prisa amantísima del ánima que al fin tocó el fraterno -ay, engañoso; ay, ay, inconvincente- universal llamado. Yo ya me voy. Deslúmbrame el metal decadente de la barca que habrá de conducirme. Y el camino. Porque me voy mañana. Yo me parto. Vengo a decirte adiós para olvidarte. Lucen de adentro las canciones que me vienen de afuera. Si me dieran, al menos, no morir tan lejos. -Mexicano el acento desgarrado de plumas claras y de flores y me enriquece de arrobadas turquesas-. Yo sé, yo ya me voy; yo reconozco, como si me doliera, la indudable armazón altanera del halo corporal que me circunda. Propenso al celo ardiente, y al hipérbaton sanguíneo y los mercados, y al encabalgamiento de los ojos viriles en los pares argumentos de la media naranja; multiplícanse ternura por fervor, y el resultado quema entre sangre y piel y piel desnuda. Tartamudo, efusivo intraducible entusiasmo del habla. La recámara suntuaria y sin pesar de la memoria. Abierta y enjoyada. También. Contento. Compañera. Aunque comience y me sujete por los tobillos este centro fijo de rueda de molino. Me columpio, vuelvo a subir, volteo; aspa de graves órbitas iguales recorridas de frente, con ronquidos de ventarrón en las orejas. Hélice a al mitad, desmorecida, nauseosa, mecánica, bajando al fondo del quedar durmiendo |
miércoles, 23 de enero de 2013
EN UNA AUSENCIA
EN UNA AUSENCIA |
¿Dónde estás que no te encuentro,
dulce amor del alma mía? ¡Maldición eterna el día que arrancó mi bien de mí! ¿Dónde están aquellas horas que el amor me dio en tus brazos? ¿Quién rompió los tiernos lazos con que unido estuve a ti? Hado bárbaro me sigue, no hay mudanza en mi fortuna: infeliz desde la cuna, infeliz seré al morir. Dame tregua a la esperanza; pruebo el bien, más pronto vuela; si un instante me consuela luego aumenta mi gemir, Si ambicioso el pecho mío dichas mil pidiera al cielo, bien pudiera el vano anhelo con dureza castigar. Más no quiero yo esos bienes: vierta en otro su tesoro: sólo pido un bien que adoro y jamás lo he de gozar. Retirado a oculto asilo, denme ¡ay, Dios! que en dulce calma, embebida en ti mi alma, viva exento de temor. ¡Qué placer! Allí mi gloria fuera verte a cada instante, mi universo tu semblante, mi ventura solo amor. Y no amor arrebatado, pasajero, mal seguro, sino aquel tranquilo y puro, hecho sólo a consolar. Lento fuego, hermosa llama, cual luz del occidente que ,al ponerse, aunque no ardiente, nunca deja de brillar. Débil choza bastaría a prestarnos fiel asilo, que un hogar, cuando es tranquilo, sobra a un puro corazón. Guarden ¡ay! esos tiranos para sí el poder, la gloria, de ellos sólo en mi memoria quedará la compasión. ¡Ah! Yo en medio de mis males sé que tengo quién me llora, quién en este instante, ahora, suspirando por mi está. Ellos ¡míseros! me envidian, que no saben qué es ternura; yo más quiero esta amargura que el placer que el oro da. |
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