jueves, 20 de marzo de 2014
GRANADA
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.
¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
miércoles, 19 de marzo de 2014
La puerta de la poesía
"La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles."
Aldo Pelligrini
martes, 18 de marzo de 2014
La amante
Soy la amante
que estrenas,
la nueva, la eterna,
la de muslos trigueños,
columnas seguras
que se abren perfectamente
para dar paso
a tu mar ancho y espeso.
Soy la de paralelas montañas,
erectas, duras,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.
Soy la amante nocturna,
la de noctámbulos besos,
( mis ojos, túneles profundos
donde se pierde la soledad).
Soy la de siempre, la eterna,
la que te arranca el hastío
de cada costado,
la que se tiende plácidamente,
la que se para,
la que te sorprende,
la que se quita las vestiduras
y se lava en tu río claro.
Soy la que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
la que se pierde
en tu mirada lela,
la que infatigable
recorre tu cuerpo,
la que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.
Soy ella, la eterna,
la antigua, la nueva,
la de siempre
la que se cierra
la que se abre
la de ambivalentes tardes.
Soy la que renace,
la que se abre
la que se cierra.
Autora: Orieta Lozano
lunes, 17 de marzo de 2014
Memoria perdida
Hay un fondo borroso de papeles
quemados, como una repentina
combustión de residuos que se han ido
esparciendo en las habitaciones.
Casa sin nadie, ¿estuve alguna vez
aquí, cuando la inercia consistía
en un vago remedo de la felicidad,
y los incinerados
restos de la memoria se aventaban
por esos intramuros donde ya hasta la música
era una estratagema del silencio?
Se me ha olvidado todo lo que no dejé escrito
domingo, 16 de marzo de 2014
Soneto 2
Soneto 2
Cuando cuarenta inviernos diezmen el campo
caven grandes zanjas en la planicie,
Tu juvenil traje, migajones de ampo,
Flor será sin que nadie la acaricie.
cuando pregunten dónde está Belleza,
el tesoro de los vigorosos días,
Dirás que en ojos sumidos en vileza,
Consumidos por vergüenzas y agonías.
Cuánta alabanza mereciera Hermosura
Si respondieras "Este bello hijo mío
Mi tesoro administrará con hondura",
Belleza ardiendo siempre, y nunca sombrío.
Así fueras joven aunque seas viejo,
Y tu sangre tibia aunque lejos del fuego.
caven grandes zanjas en la planicie,
Tu juvenil traje, migajones de ampo,
Flor será sin que nadie la acaricie.
cuando pregunten dónde está Belleza,
el tesoro de los vigorosos días,
Dirás que en ojos sumidos en vileza,
Consumidos por vergüenzas y agonías.
Cuánta alabanza mereciera Hermosura
Si respondieras "Este bello hijo mío
Mi tesoro administrará con hondura",
Belleza ardiendo siempre, y nunca sombrío.
Así fueras joven aunque seas viejo,
Y tu sangre tibia aunque lejos del fuego.
Sonnet 2
When forty winters shall besiege thy brow,
And dig deep trenches in thy beauty's field,
Thy youth's proud livery so gazed on now
Will be a tottered weed of small worth held:
Then being asked, where all thy beauty lies,
Where all the treasure of thy lusty days,
To say within thine own deep-sunken eyes
Were an all-eating shame, and thriftless praise.
How much more praise deserved thy beauty's use,
If thou couldst answer, "This fair child of mine
Shall sum my count, and make my oíd excuse,"
Proving his beauty by succession thine.
This were to be new made when thou art old,
And see thy blood warm when thou feel'st it cold.
And dig deep trenches in thy beauty's field,
Thy youth's proud livery so gazed on now
Will be a tottered weed of small worth held:
Then being asked, where all thy beauty lies,
Where all the treasure of thy lusty days,
To say within thine own deep-sunken eyes
Were an all-eating shame, and thriftless praise.
How much more praise deserved thy beauty's use,
If thou couldst answer, "This fair child of mine
Shall sum my count, and make my oíd excuse,"
Proving his beauty by succession thine.
This were to be new made when thou art old,
And see thy blood warm when thou feel'st it cold.
sábado, 15 de marzo de 2014
A la merced del sábado
A la merced del sábado
Pegado a la merced del sábado
Sin angustias u otras consecuencias
Abierto a la hora inútil
Me apiado del sábado y su contigua
Conflagración dominical.
Muy resignado:
El anillo matrimonial y la decencia de orinar en casa propia.
La posibilidad de discernir
Y creer que todo va a ser definitivamente mejor.
Sólo la memoria es sobrehumana o real
Las uñas infamantes
A pesar de que, en ese día, estrictamente,
Se pueda –según norma- recomponer la salud
Y olvidar el trabajo abandonado:
Desestimar las armas las medallas
La idea de la soledad como un revólver
El horror de la cuchara ardiente
O a la acción justiciera del jefe en su mínima actitud.
Sábado de cataclismo demorado.
Establo donde la provisión se conforma y fondea,
En el corazón,
Como la bomba pura.
viernes, 14 de marzo de 2014
Plaza vieja
Plaza vieja
Mi kiosco, mi farol,
son los de esta plaza. Restaurante
económico con soportales y platos a diez pesetas,
el ruido de las motos, la cruz de la farmacia
y la camisa colgada en el balcón
como un ahorcado cabeza abajo.
Conozco un matrimonio
bien avenido, dueños del bar, gente gorda,
que se divierte bastante, bajo las sábanas,
honestamente, por la noche. Al despertar piensan
que el negocio prospera: ayer heladera nueva,
de las eléctricas. Y buenos clientes
las mañanas soleadas y las tardes lluviosas.
Entre la mujer, él y el padre se las arreglan;
todo queda en familia. Ciertamente,
exige sacrificios tener un bar y, sobre todo, las tapas
calientes, variadas, requieren mucho cuidado
y no descansar nunca. Pero que al menos el día
de fiesta a la semana no nos lo quiten:
en el barrio viejo todos están de acuerdo,
y yo también.
Ya estamos en otoño.
No tiene sentido aquí hablar de hojas secas,
pues el único árbol es el farol, pero
yo voy cayendo poco a poco dentro
de mí mismo, del otro que hay debajo,
muy lejos, detrás de muchas capas
de tiempo; lo veo como por un árbol,
se dirige desde el sueño
hasta la fría mancha
morada del alba,
donde, legañoso, el día se restrega los ojos.
jueves, 13 de marzo de 2014
Pobre flor
POBRE FLOR |
¿Por qué te miro así tan abatida,
pobre flor? ¿En dónde están las galas de tu vida y el color? Dime, ¿por qué tan triste te consumes, dulce bien?" ¿Quién?, ¡el delirio devorante y loco de un amor, que me fue consumiendo poco a poco de dolor! Porque amando con toda la ternura de la fe, a mí no quiso amarme la criatura que yo amé. Y por eso sin galas me marchito triste aquí, siempre llorando en mi dolor maldito, ¡Siempre así!"- ¡Habló la flor!... Yo gemí... era igual a la memoria de mi amor. |
miércoles, 12 de marzo de 2014
Dos angeles
No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.
Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.
Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifanía.
¡Se juntaron en una
sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!
martes, 11 de marzo de 2014
Servidumbre de paso
Servidumbre de paso
En nuestra sumisión nos consumamos,
en nuestra servidumbre nos crecemos,
vivimos a compás, en la angostura de un andar errátil
que nos da la amplitud,
al comprender
la bella anomalía de este viaje.
en nuestra servidumbre nos crecemos,
vivimos a compás, en la angostura de un andar errátil
que nos da la amplitud,
al comprender
la bella anomalía de este viaje.
Nómadas en esencia,
muchedumbre
que cruza en extravío
del uno al otro lado de nosotros,
polizones
en la nave del mundo,
huéspedes
al amparo de nadie,
en deuda con la vida, que está en deuda
con el secreto amor que profesamos
a todo trance siempre hacia la vida.
Apátridas por fuerza en nuestro espíritu.
muchedumbre
que cruza en extravío
del uno al otro lado de nosotros,
polizones
en la nave del mundo,
huéspedes
al amparo de nadie,
en deuda con la vida, que está en deuda
con el secreto amor que profesamos
a todo trance siempre hacia la vida.
Apátridas por fuerza en nuestro espíritu.
A la buena de un dios en descalabro,
clandestino de mí,
pobre de qué.
señor de dónde,
en un inacabable deambular,
al arte por el arte
de estar vivo.
clandestino de mí,
pobre de qué.
señor de dónde,
en un inacabable deambular,
al arte por el arte
de estar vivo.
Un vaso de agua fresca al transeúnte,
un pedazo de pan al vagabundo,
un puñado de sal al peregrino,
que voy en trashumancia,
que voy de merodeo,
voy de paso.
un pedazo de pan al vagabundo,
un puñado de sal al peregrino,
que voy en trashumancia,
que voy de merodeo,
voy de paso.
lunes, 10 de marzo de 2014
Autobiografía
Una casa vacía, otra derrumbada,
un niño muerto al que le cuentan cuentos,
despedidos fantasmas que se desvanecen,
ceniza y hueso, piedras derrotadas.
Cuartos alquilados, repetidos espacios fugaces,
las huellas de los cuerpos en las sábanas,
una pesada resaca sin destino,
voces que nadie escucha, imágenes de sueños.
Innecesarias páginas, gaviotas en la ventana,
mar o desierto, blancos despojos,
signos y rostros en la pared de la memoria.
Sucias pupilas de sol en México, tercos
los ojos redondos de la calavera
contemplan pasado, presente, futuro,
sombras tenaces, metáforas gastadas.
Miro sin ver lo que ya he visto,
humo disforme que se esfuma,
invisible mortaja bajo nubes fugaces.
Humo en la noche y la nada instantánea.
domingo, 9 de marzo de 2014
Verde, las hojas de geranio
Verde, las hojas de geranio
en la luz gris de la tormenta.
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Sólo un día reíste.
(De ella, los pájaros)
sábado, 8 de marzo de 2014
ESTÁ LA PUERTA ABIERTA
Está la puerta abierta,
la vida está esperando con su eterno presente, con lluvia o bajo el sol. Está la puerta abierta, juntemos nuestros sueños para vencer al miedo que nos empobreció. La vida es encontrarnos, para eso nacemos, porque el punto más alto es llegar al amor. Y no hay amor de uno, sólo hay amor de todos, y por ese motivo estamos hoy aquí. Está la puerta abierta, la vida está esperando con su eterno presente, con lluvia o bajo el sol. Está la puerta abierta, juntemos nuestros sueños para vencer al miedo que nos empobreció. Iremos de uno en uno, después de pueblo en pueblo hasta rodear al mundo con la misma canción. Todas las cosas bellas comenzaron cantando, no olvides que tu madre cantando te acunó. Todas las cosas bellas comenzaron cantando, no olvides que tu madre cantando te acunó. |
viernes, 7 de marzo de 2014
Elegía a la Marisela
Elegía a la Marisela |
No ha muerto. Ha iniciado
Un viaje atardecido. De azul en azul claro —de cielo en cielo— ha ido por la senda del sueño con su arcángel de lino. A las tres de la tarde Hallará a San Isidro Con sus dos bueyes mansos Arando en cielo límpido Para sembrar luceros Y estrellas en racimos. —Señor, ¿cuál es la senda para ir al Paraíso? —Sube por la Vía Láctea, ruta de leche y lirio, la menor de las Osas te enseñará el camino. Cuando sean las cuatro La Virgen con el Niño Saldrán a ver los astros Que en su infancia de siglos Juegan la Rueda-Rueda En un bosque de trinos. Y a las seis de la tarde El ángel de servicio Saldrá a colgar la luna De un clavo vespertino. Será tarde. Si acaso No te han guardado sitio Dile a Gabriel Arcángel Que te preste su nido Que está en el más frondoso Árbol del Paraíso. Murió la Marisela. Pero aún queda un lirio |
jueves, 6 de marzo de 2014
EL LOCO
He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.
miércoles, 5 de marzo de 2014
KAVAFIANA
KAVAFIANA |
El deseo aparece de repente,
en cualquier parte, a propósito de nada. En la cocina, caminando por la calle. Basta una mirada, un ademán, un roce... Pero dos cuerpos tienen también su ocaso, su rutina de amor y de sueños, de gestos sabidos hasta el cansancio. Se dispersan las risas, se deforman. Hay cenizas en las bocas y el íntimo desdén. Dos cuerpos tienen su muerte el uno frente al otro. Basta el silencio. |
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María Mercedes Carranza
martes, 4 de marzo de 2014
LA PATRIA
LA PATRIA |
Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico hace varios siglos que se viene abajo. Como si nada las personas van y vienen por las habitaciones en ruina, hacen el amor, bailan, escriben cartas. A menudo silban balas o es tal vez el viento que silba a través del techo desfondado. En esta casa los vivos duermen con los muertos, imitan sus costumbres, repiten sus gestos y cuando cantan, cantan sus fracasos. Todo es ruina en esta casa, están en ruina el abrazo y la música, el destino, cada mañana, la risa, son ruina las lágrimas, el silencio, los sueños. Las ventanas muestran paisajes destruidos, carne y ceniza se confunden en las caras, en las bocas las palabras se revuelven con miedo. En esta casa todos estamos enterrados vivos. |
lunes, 3 de marzo de 2014
The Parade Ends
The Parade Ends |
" Paseos por las calles que revientan,
pues las cañerías ya no dan más por entre edificios que hay que esquivar, pues se nos vienen encima, por entre hoscos rostros que nos escrutan y sentencian, por entre establecimientos cerrados, mercados cerrados, cines cerrados, parques cerrados, cafeterías cerradas. Exhibiendo a veces carteles (justificaciones) ya polvorientos, CERRADO POR REFORMAS, CERRADO POR REPARACIÓN. ¿Qué tipo de reparación? ¿Cuándo termina dicha reparación, dicha reforma? ¿Cuándo, por lo menos, empezará? Cerrado...cerrado...cerrado... todo cerrado... Llego, abro los innumerables candados, subo corriendo la improvisada escalera. Ahí está, ella, aguardándome. La descubro, retiro la lona y contemplo sus polvorientas y frías dimensiones. Le quito el polvo y vuelvo a pasarle la mano. Con pequeñas palmadas limpio su lomo, su base, sus costados. Me siento, desesperado, feliz, a su lado, frente a ella, paso las manos por su teclado, y, rápidamente, todo se pone en marcha. El ta ta, el tintineo, la música comienza, poco a poco, ya más rápido ahora, a toda velocidad. Paredes, árboles, calles, catedrales, rostros y playas, celdas, mini celdas, grandes celdas, noche estrellada, pies desnudos, pinares, nubes, centenares, miles, un millón de cotorras taburetes y una enredadera. Todo acude, todo llega, todos vienen. Los muros se ensanchan, el techo desaparece y, naturalmente, flotas, flotas, flotas arrancado, arrastrado, elevado, llevado, transportado, eternizado, salvado, en aras, y, por esa minúscula y constante cadencia, por esa música, por ese ta ta incesante. " Mi amante el mar (fragmento) " Sólo el afán de un náufrago podría remontar este infierno que aborrezco. Crece mi furia y ante mi furia crezco y solo junto al mar espero el día. " |
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