MUSA TRAVIESA |
¿Mi musa? Es un diablillo
Con alas de ángel. ¡Ah, musilla traviesa, Qué vuelo trae! Yo suelo, caballero En sueños graves, Cabalgar horas luengas Sobre los aires. Me entro en nubes rosadas Bajo a hondos mares, Y en los senos eternos Hago viajes. Allí asisto a la inmensa Boda inefable, Y en los talleres huelgo De la luz madre; ¡Y con ella es la oscura Vida, radiante, Y a mis ojos los antros Son, nidos de ángeles! Al viajero del cielo, ¿Qué el mundo frágil?; Pues ¿no saben los hombres Qué encargo traen? ¡Rasgarse el bravo pecho, Vaciar su sangre, Y andar, andar heridos, Muy largo el valle, Roto el cuerpo en harapos, Los pies en carne, Hasta dar sonriendo —¡No en tierra!— exánimes! Y entonces sus talleres La luz les abre, Y ven lo que yo veo: ¿Qué el mundo frágil? Seres hay de montaña, Seres de valle, Y seres de pantanos lodazales. De mis sueños desciendo, Volando vanse, Y en papel amarillo Cuento el viaje. Contándolo me inunda Un gozo grave; Y cual si el monte alegre, Queriendo holgarse, Al alba enamorando Con voces ágiles, Sus hilillos sonoros Desanudarse, Y salpicando riscos, Labrando esmaltes, Refrescando sedientas Cálidas cauces, Echáralos risueños Por falda y valle; Así al alba del alma Regocijándose, Mi espíritu encendido Me echa a raudales Por las mejillas secas Lágrimas suaves. Me siento cual si en magno Templo oficiarse; Cual si mi alma por mirra Vertiese al aire; Cual si en mi hombro surgieran Fuerzas de Atlante, Cual si el sol en mi seno La luz fraguase; Y estallo, hiervo, vibro; ¡Alas me nacen! Suavemente la puerta Del cuarto se abre, Y éntranse a él gozosos Luz, risas, aire. Al par da el sol en mi alma ¡Por la puerta se ha entrado Y en los cristales: Mi diablo ángel! ¿Qué fue de aquellos sueños, De mi viaje, Del papel amarillo, De llanto suave? Cual si de mariposas, Tras gran combate, Volaran alas de oro Por tierra y aire, Así vuelan las hojas Do cuento el trance. Hala acá el travesuelo Mi paño árabe; Allá monta en el lomo De su incunable; Un carcax con mis plumas Fabrica y átase; Un sílex persiguiendo Vuelca un estante, Y ¡allá ruedan por tierra Versillos frágiles, Brumosos pensadores. Lópeos galanes! De águilas diminutas Puéblase el aire: ¡Son las ideas, que ascienden, Rotas sus cárceles! Del muro arranca, y cíñese, Indio plumaje: Aquella que me dieron De oro brillante, Pluma, a marcar nacida Frentes infames, De su caja de seda Saca, y la blande; Del sol a los requiebros Brilla el plumaje, Que baña en áureas tintas Su audaz semblante. De ambos lados el rubio Cabello al aire, A mi súbito viénese A que lo abrace. De beso en beso escala Mi mesa frágil; ¡Oh, Jacob, mariposa, Ismaelillo, ¡árabe! ¿Qué ha de haber que me guste Como mirarle De entre polvo de libros Surgir radiante, Y, en vez de acero, verle De pluma armarse, Y buscar en mis brazos Tregua al combate? Venga, venga. Ismaelillo: ¡La mesa asalte, Y por los anchos pliegues Del paño árabe En rota vergonzosa Mis libros lance, Y siéntese magnífico Sobre el desastre, Y muéstrese sonriendo, Roto el encaje, —¡Qué encaje no se rompe En el combate!— Su cuello, en que la risa Gruesa onda hace! ¡Venga, y por cauce nuevo Mi vida lance, Y a mis manos la vieja Péñola arranque, Y del vaso manchado La tinta vacié! ¡Vaso puro de nácar: Dame a que harte Esta sed de pureza Los labios cánsame! ¿Son éstas que lo envuelven Carnes, o nácares? La risa, como en taza De ónice árabe, En su incólume seno Bulle triunfante: ¡Hete aquí, hueso pálido, Vivo y durable! ¡Hijo soy de mi hijo! ¡Él me rehace! ¡Pudiera yo, hijo mío, Quebrando el arte Universal, muriendo, Mis años dándote, Envejecerte súbito, La vida ahorrarte! Mas no ¡que no verías En horas graves Entrar el sol al alma Y a los cristales! Hierva en tu seno puro Risa sonante; Rueden pliegues abajo Libros exangües; Sube, Jacob alegre, La escala suave; Ven, y de beso en beso Mi mesa asaltes: ¡Pues ésa es mi musilla, Mi diablo ángel! ¡Ah, musilla traviesa, Qué vuelo trae! |
sábado, 15 de febrero de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
Soneto
Porque dejaste el mundo de dolores
buscando en otro cielo la alegría que aquí, si nace, sólo dura un día, y eso entre sombras, dudas y temores. Porque en pos de otro mundo y de otras flores abandonaste esta región sombría, donde tu alma gigante se sentía condenada a continuos sinsabores. Yo vengo a decir mi enhorabuena al mandarte la eterna despedida que de dolor el corazón me llena; que aunque cruel y muy triste tu partida, si la vida a los goces es ajena, mejor es el sepulcro que la vida. |
jueves, 13 de febrero de 2014
A una mujer
SI fuese rey, hermosa, ¡con qué placer daría
mi cetro, mi corona, mi pueblo fiel de hinojos,
mis termas, mis carrozas, mi regia pedrería,
mi flota que las ondas del mar fatigaría,
por contemplar tus ojos!
.
Si fuese Dios, daría la tierra y sol fecundos,
el ángel, los espíritus en dura cárcel presos,
del espantoso caos los ámbitos profundos,
el éter, lo infinito, los cielos y los mundos,
¡por uno de tus besos!
miércoles, 12 de febrero de 2014
Renunciamiento.
Renunciamiento. |
Perdonadme, Señor, mi semblante afligido;
bajo la feliz frente colocasteis las lágrimas: de tus dones, Señor, es el que no he perdido. Don menos codiciado, quizá sea el mejor. Yo ya no he de morir en vínculos de encanto; os los devuelvo todos, ¡ay, adorado Autor para mí sólo tengo la sal que deja el llanto! A los niños las flores, a la mujer la sal; para que limpiéis mi vida he de entregaros, cuando esta sal, Señor, lave mi alma, lustral, volvedme el corazón, para siempre adoraros. Toda extrañeza mía del mundo de ha extinguido y se despidió el alma dispuesta a volar para alcanzar el fruto, al misterio cogido, que la púdica Muerte sólo ha de cosechar. Señor, con otras madres sé tierno mientras tanto, por la tuya y por lástima de esta pena que ves... Bautízales los hijos con nuestro amargo llanto y levanta a los míos caídos a tus pies. |
martes, 11 de febrero de 2014
EL REGISTRO
EL REGISTRO |
No podía dormirme, oía
como un fragor de manos tanteando en los cristales, como un advenimiento furtivo de peligro. Al fondo de la casa, en los arcones que nadie registró, crujían los papeles prohibidos, delataban su oculta furia al borde de la noche infantil, entrechocando con las trémulas sábanas. ¿Todavía vendrán, irán golpeando con el fusil los muebles, la ceniza de las últimas letras desterradas? ¿Vendrán ahora, cuando ya no podemos encender más que una sola luz entre tanta invasión de andar a tientas? Altas banderas, himnos de victoriosos fraudes, confundían sus odios con mi miedo, me marcaban con no sé qué inminencia de huérfana verdad. ¿Quién llamaba a las puertas, desatando iras azules contra las reliquias clandestinas del sueño, contra el vituperable delito de ser libre? (María, Rafael, ¿estáis dormidos?) Pero ya resonaban las pisadas cerca del corredor, ya se sentían llegar entre una fétida bocanada de vino fermentado y subrepticia pólvora. Oh qué voraces grietas de madera familiar destruida, qué iracundos papeles borbotando a chorros desde el brocal de los arcones. (María, Rafael, que ya es la hora: ya todo terminó, ya somos tiempo.) |
lunes, 10 de febrero de 2014
En el exilio
EN EL EXILIO |
En el exilio...
¡cuántas palabras bastan para formar un muro transparente contra el olvido! ¡Cuántas imágenes viviendo en sus mentes el esplendor de un momento! ¡Cuántas noches de alcohol para no pensar en los dispersos huesos insepultos! Y por tu patria y por tus héroes viste yacer tantos muertos en las calles, viste las tumbas de tu gente empolvadas, de aquellos que engendraron en ti un ideal, aquellos que murieron sin aviso, sin réplica ni traba; aquellos que ni la cárcel, ni la muerte, ni el exilio podrán su voz callar; aquellos que como tú vivirán en el exilio y aprenderán a calentarse el corazón tan solo de recuerdos de una patria que nunca volverán a mirar. |
domingo, 9 de febrero de 2014
Hoy que amontona fiestas y alegrías...
Hoy que amontona fiestas y alegrías
la madre más fecunda y la más santa, dando a sus buenos hijos toda cuanta honra les dio partida en muchos días, subid, deseos y esperanzas mías, donde se goza lo que aquí se canta, sin temer la grandeza que os espanta de aquellas celestiales jerarquías. Penetrad los palacios soberanos hasta el trono do asiste el Rey que juzga y gobierna y sustenta a los mortales; y ved si entre sus nobles cortesanos habrá por gran favor quien me introduzca siquiera en el zaguán o en sus umbrales. |
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Bartolome Leonardo de Argensola
sábado, 8 de febrero de 2014
El descenso
Sí, esta tarde no es imagen,
las nubes son rosas, sí,
las rosas son vida, sí.
Esta tarde tú eres tú,
no es nube el amor en mí,
es vida la rosa en mí.
viernes, 7 de febrero de 2014
NUESTRA VOZ
NUESTRA VOZ |
Para que los pasos no me lloren,
canto. Para tu rostro fronterizo del alma que me ha nacido entre las manos: canto. Para decir que me has crecido clara en los huesos amargos de la voz: canto. Para que nadie diga: tierra mía!, con toda la decisión de la nostalgia: canto. Por lo que no debe morir, tu pueblo: canto. Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte: tu, interrogación de frutas y mariposas silvestres, no perderás el paso en los andamios de mi grito, porque hay un maya alfarero en su corazón, que bajo el mar, adentro de la estrella, humeando en las raíces, palpitando mundo, enreda tu nombre en mis palabras. Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos, porque viene al encuentro de mi dolor humano. Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento para ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca. Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre, para que nunca baje al lugar donde nació la traición del vil que ato su corazón a la tiniebla inegándote! |
jueves, 6 de febrero de 2014
Ciudad Caledonia
"Todo en este país, él y la tierra donde se asienta, parece inconcluso, como si Dios lo hubiera dejado a medio hacer, recelando de la obra. Y tal el país, la ciudad. Esta ciudad ha sido cárcel tuya varios años, excepto para el trabajo, inútiles en tu vida, agostando y agostando la juventud que aún te quedaba, sin recreo ni estímulo exterior, igual aridez en los seres y las cosas. Como la ciudad es, fachadas rojas manchadas de hollín, repitiéndose menudas en la perspectiva, cofre chino que en su cofre encerrara otro, y éste otro, y éste otro, así los seres que ellos habitan: monotonía, vulgaridad, repelente en todo ¿Cómo llenar las horas de esta existencia sin fondo?
Divinidad de dos caras, utilitarismo, puritanismo, es aquella a que puede rendir culto tales gentes, para quienes pecado resulta cuanto no devenga en provecho tangible. La imaginación les es tan ajena como el agua al desierto, incapaces de toda superfluidad generosa y libre, razón y destino mismo de la existencia. Y allá en el fondo de tu ser , donde yacen instintos crueles, hayas que no sabrías condenar un sueño: la destrucción de este amontonamiento de estos nichos administrativos. Acaso fuese ello acción bienechora, retribución justa a la naturtaleza y la vida que así desconocido, insultado y envilecido."
Texto de Luis Cernuda – Ocnos
miércoles, 5 de febrero de 2014
Felix con guitarra
En el bar, la rancia morenez de les gitanos
mendigos de propinas por su toque y por su cante
quedó pasmada al ver los fragilísimos dedos
del filiforme Félix mimoseando en la guitarra.
Bares son en los que el pescador no pesca: simples
radas marginales que enajenan al marino,
caldo de cultivo para el ciudadano harto,
desfogue del administrativo emancipado,
de la hija de papá y del forastero ávido,
de protésicosviajanteslocosymecánicos,
de todo aquel, en fin, ansioso de desbordar
los límites hirientes de sus callosas manos,
su rígida espalda curva en la cerviz un clavo
o el molde circunstancial de su conciencia ahormada.
Entonces las entrañas maduran gritos, canciones
que las oes boquiabiertas hacen solidarias
en un vuelco incierto de galáxicas miradas.
Cuando el silencio cundió un parto del cansancio
como si fueran los zorros pasos de una araña,
Félix capturó la sumisión de los gitanos
porque sus dedos sapientísimos no tocaban,
sino que dúctilmente acariciaban, besaban,
amorosaban eso las cuerdas de la guitarra
martes, 4 de febrero de 2014
A Guido
A Guido |
Tú Guido, y yo con Lapo desearía
que fuésemos por alto encantamiento puestos en un bajel que a todo viento a nuestra voluntad bogara y mía. Y ni mal tiempo o tempestad bravía nos pudiese causar impedimento, antes creciese en el común contento el deseo de estar en compañía. Y allí el encantador condescendiente también pudiese a nuestras damas bellas, Beatriz, Juana y la que Safo adora: ¡Y hablando allí mi amor eternamente, tan satisfechas cual nosotros ellas, se nos huyese un siglo como una hora! |
lunes, 3 de febrero de 2014
El sembrador
EL SEMBRADOR |
Es la hora solemne del crepúsculo.
Bajo la parra del portal sentado, miro el fulgor postrero que ilumina los últimos afanes del trabajo. . En la tierra, que tornan renegrida la sombra nocturnal y el corvo arado, conmovido contemplo a un achacoso sembrador que á los surcos lanza el grano. . Sobre el mudo horizonte se destaca el escueto perfil de aquel anciano, que deja ver, al rayo del poniente, sombra en sus ojos y en su cuerpo harapos. . Y siento, al ver cuál lanza la futura mies bendecida entre los surcos anchos, la fe, la fe profunda que él abriga en el útil transcurso de los años. . Recorre la llanura ilimitada, pasa, vuelve, prosigue. Los puñados lanza, y torna á lanzar, de la simiente entre la vaga oscuridad del llano. . Y yo, mudo testigo, lo contemplo y medito á la vez...La noche en tanto confunde, al empañar los horizontes, la negra tierra con el negro espacio. . Y parece que el viejo pensativo, al extender con majestad la mano, arroja al infinito la semilla que en el surco del cielo son los astros. |
domingo, 2 de febrero de 2014
POR DEBAJO DEL AGUA
Por debajo del agua
te busco el pelo,
por debajo del agua,
pero no llego.
te busco el pelo,
por debajo del agua,
pero no llego.
Por debajo del agua
de tu cintura:
tú me llamas arriba
para que suba.
de tu cintura:
tú me llamas arriba
para que suba.
Para que suba al aire
de tu mirada;
mi corazón me enciende,
luego se apaga.
de tu mirada;
mi corazón me enciende,
luego se apaga.
Te busco el pelo
por debajo del agua,
pero no llego.
por debajo del agua,
pero no llego.
sábado, 1 de febrero de 2014
El pie ligero
Salvar tiempo y distancia
-moroso empeño siempre a la fatiga-,
milagro es en vosotros de elegancia,
¡oh, pies alados de la dulce amiga!
Pies alados, pies breves,
aquí de mis querellas:
¿cómo pisáis tan frágiles y breves
si dejáis al pisar tan hondas huellas?
viernes, 31 de enero de 2014
Casilda de la alta madrugada
Cuando te acuerdes de mi cuerpo
y no puedas dormir
y te levantes medio desnuda
y camines a tientas por tus habitaciones
borracha de estupor y de rabia
en algún lugar de la Tierra
yo andaré insomne por algún pasillo
careciendo de ti toda la noche
oyéndote ulular muy lejos y escribiendo
estos versos degenerados.
jueves, 30 de enero de 2014
La cabellera cortada
La cabellera cortada |
¿Son éstos los rubísimos cabellos
que ya bajando en trenzas elegantes, ya llovidos de perlas y diamantes, ya al aura sueltos, eran siempre bellos? ¡Ah! ¿Quién los pudo separar de aquellos vivos marfiles que ceñían antes, del más bello de todos los semblantes, de sus hermanos más felices que ellos? Médico indocto, ¿fue el remedio solo que hallaste, el arrancar con vil tijera tan rico pelo de tan noble frente? Pero sin duda te lo impuso Apolo para que así no quede cabellera que con la suya competir intente. |
miércoles, 29 de enero de 2014
A si mismo
A sí mismo |
Ahora reposarás y para siempre,
cansado corazón. Murió el engaño que eterno imaginé. Murió. Y advierto que en mí, de lisonjeras ilusiones con la esperanza, aun el anhelo ha muerto. Para siempre reposa; basta ya de palpitar. No existe cosa digna de tus latidos; ni la tierra un suspiro merece: afán y tedio es la vida, no más, y fango el mundo. Cálmate, y desespera por última vez: a nuestra raza el Hado sólo otorgó el morir. Por tanto, altivo, desdeña tu existencia y la Natura y la potencia dura que con oculto modo sobre la ruina universal impera, y la infinita vanidad del todo. |
martes, 28 de enero de 2014
Orfeo y Eurídice
Orfeo por su mujer,
dicen que bajo al Infierno;
y por su mujer no pudo
bajar a otra parte Orfeo.
Dicen que bajó cantando
y por sin duda lo tengo,
pues en tanto que iba viudo,
cantaría de contento.
Montañas, riscos y piedras
su armonía iban siguiendo,
y si cantara muy mal
le sucediera lo mesmo.
Cesó el penar en llegando
y en escuchando su intento,
que pena no deja a nadie
quien es casado tan necio.
Al fin pudo con su voz
persuadir los sordos reinos;
aunque el darle a su mujer
fue más castigo que premio.
Diéronsela lastimados,
pero con Ley se la dieron:
que la lleve y no la mire,
ambos muy duros preceptos.
Iba el delante guiando,
al subir; porque es muy cierto
que al bajar son las mujeres
las que nos conducen, ciegos.
Volvió la cabeza el triste;
si fue adrede, fue bien hecho;
si acaso, pues la perdió,
acertó esta vez por yerro.
Esta conseja nos dice
que si en algún casamiento
se acierta, ha de ser errando,
como errarse por aciertos.
Dichoso es cualquier casado
que una vez quedó soltero;
mas de una mujer dos veces,
es ya de la dicha extremo
lunes, 27 de enero de 2014
Era en invierno...
Era en invierno. Estábamos, ya tarde,
sentados junto al fuego, muy turbados, y con hablar de tiempo, enrojecíamos cual niños de colegio enamorados. Sus ojos al bordado ella inclinaba y al techo los tenía yo clavados; no se dijera que ambos observásemos sino que ambos éramos observados. Pensaba yo: "Por sólo una sonrisa le daría la sangre de mis venas, y de las flores de mi ingenio el ramo". Cuando de pronto, alzose ella muy pálida, sus manos escondió entre mis cabellos y "Escucha -dijo susurrante-: "Te amo". |
domingo, 26 de enero de 2014
¿Dónde se oculta el sol?
¿Dónde se oculta el sol?
¿Quién está amenazando
con su espada
lo que aún tiene vida
por morir?
¿Qué nueva luz alumbra
el horizonte?
¿Qué nueva soledad
nos ha cubierto
con su manto de hierro?
Nos queda por romper
una única rosa
de cristal.
Una única rosa.
sábado, 25 de enero de 2014
EL VASO
Siéntate
a la mesa. Bebe un vaso de agua. Saborea cada trago. Y piensa en todo el tiempo que has perdido. El que estás perdiendo. El tiempo que te queda por perder. |
viernes, 24 de enero de 2014
Alma tú que diversas cosas tantas
Alma, tú, que diversas cosas tantas
ves, oyes, hablas, lees, piensas y escribes; vos ojos, y sentido, tú, que vives para al pecho llevar sus voces santas; ¿después o antes quisisteis andar cuantas sendas tan mal andáis por mil declives, sin hallar ni ojos suyos, ni arrequives, ni huellas adoradas de sus plantas? Hoy con tan clara luz y signos tales no debería errar en el vïaje que me encumbra a moradas celestiales. Esfuérzate en llegar, flaco coraje, por niebla de desdén y dulces males, siguiendo el paso y luz de su visaje. |
jueves, 23 de enero de 2014
Guimel
GUIMEL |
Con los pies torpes aún del sueño, con el alma aún velada por las tinieblas que en el sueño
se acumulan, he intentado alargar mi paseo por las calles con aire juvenil. Y he marchado tras las muchachas jóvenes, para alegrar mi corazón. Pero tras de sus pasos ligeros me he sentido tan cansado y me he sentido tan extraño a ellas, con mi corazón amargo de experiencia, que bien pronto las he dejado perderse entre la multitud y he seguido yo solo mi camino. Y he vagado, sin rumbo y sin objeto, ante los reverberos, viendo pasar ante mí la vida, la vida lejana y esquiva, la vida que se aleja para siempre del hombre que ya perdió su juventud y duerme en pleno día. |
miércoles, 22 de enero de 2014
PADRE
PADRE |
Esta tarde en el campo piafaban las bestias.
Y yo me quedé quieta, porque padre roncaba como cuando, zagal, dormíamos en la era. Me tiró sobre el pasto de un golpe, sin palabras. Y aunque hubiera podido a sus brazos mi fuerza, no quise retirarlo, porque padre era padre: él sabría qué hiciera. Tampoco duró mucho. Y piafaban las bestias. |
martes, 21 de enero de 2014
DESPUÉS DE LA DERROTA
DESPUÉS DE LA DERROTA |
Los vencidos se fueron calle abajo.
No siempre los vencidos son grandes perdedores. Bajo el brazo llevaban el recuerdo del triunfo que supone aceptar la derrota. |
lunes, 20 de enero de 2014
PROFECÍA
PROFECÍA |
Algún día vendrás, sabes que miento,
que no puedo ya más tender la seda lunar de la esperanza. Algún día vendrás como una horca, el fiero corazón guardando la armadura y los labios en flor como limones sangrados para el beso. Peregrino lo sé, sé que algún día recabarás aquí tu singladura y yo te aguardaré, aguardaré tu oído del vacío, sé que miento, que no oiré nunca más tu caracola niña. Puede ser que vengas algún día de otoño o una noche de fuego en las ventanas, algún día puede ser, pero sabes que miento, yo no sé si algún día. |
domingo, 19 de enero de 2014
En otra profesión
En otra profesión |
¡Oh Libertad! ¡Oh de héroes madre santa,
y de los hombres principal derecho que está grabado en todo noble pecho y nuestra parte superior levanta! ¿Pues cómo así con atrevida planta te deja incauta virgen y su techo nativo trueca por el claustro estrecho y eterno cautiverio no la espanta? Mas no; que, aunque parece que te huella al hierro dando su dorado pelo, quien más te busca, Libertad, es ella; más libre la hace su ceñido velo, porque la misma servidumbre es bella si eterna Libertad nos da en el cielo. |
sábado, 18 de enero de 2014
CÓMO COMER SIN TI?
¿Cómo comer sin ti, sin la piadosa
costumbre de tus alas que refrescan el aire y renuevan la luz? Sin ti, ni el pan ni el vino, ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso color de la mañana tienen ningún sentido ni para nada sirven. Allá fuera está el mar. Allá fuera, en el mundo, estás tú. Comiendo tú sin mí: tu hambre, tu pan, tu vino y tu mañana. Yo aquí, ante los manteles opacos y la bebida amarga, ante platos sin sabor ni colores. Lo intento, sí, lo intento, pero cómo comer sin ti, ni para qué... Tú te has llevado tu olor a bosque y el gusto de la vida. Fuera están mar y aire. Dentro, yo solo frente a la mesa puesta que ha perdido su voz y su alegría. |
viernes, 17 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
LA CASA DEL PLACER
LA CASA DEL PLACER |
A José Iribarne
que ha gustado conmigo el vino insípido y la carne áspera Alef Como cualquier hijo del hombre, también he entrado un día en la Casa del Placer. La Casa del Placer es amplia y hospitalaria: en ella hay grandes toneles para los bebedores y lechos para los indolentes, En su interior se está a maravilla. Pero en la Casa del Placer hay una extraña costumbre, que no vi en parte alguna. El que consume el vino, debe apurar también las heces; el que come el racimo, debe comer también el escobajo, y el que ama a una mujer hasta devorar su carne, debe cargar después toda la vida ya con su esqueleto. * * * * * Bet La Casa del Placer es una casa donde reina la mejor armonía y donde los desconocidos viven más unidos que los hermanos. Las más duras tareas se realizan allí sin rebeldía, y se consumen con placer los más insípidos manjares. Nunca resuenan voces irritadas ni restallan los látigos, y sin guardianes se mantiene un orden más perfecto que el de las cárceles y los camposantos. En la Casa del Placer cada uno cumple con gusto su tarea, y los más díscolos caracteres se convierten en modelos de mansedumbre. Los que en las casas de los padres rehusaron los platos sazonados, aquí roen alegremente los huesos más duros, y los que esquivan el contacto de las castas esposas, aquí besan con gusto los labios más hediondos; las espaldas más rígidas se curvan aquí llenas de gracia. * * * * * Guimel Durante mucho tiempo, yo he ido al mercado de las cortesanas y he aceptado el trato inicuo que hombres y mujeres hacen sobre su carne. Y he saboreado, sin repugnancia, el placer que se me ofrecía y como un hombre que elige esclavas, así he sido entre las mujeres que se ofrecen. Y he amado alegremente y sin temor a las mujeres desconocidas, y anónimas, todas semejantes como sus sexos emboscados en una misma encrucijada. * * * * * Lamed ¡Oh amigos! El amor de las cortesanas es triste y peligroso; y deja nuestras almas más hambrientas que antes. Para nosotros, ¡oh amigos!, ellas tienen sus cuerpos manifiestos como grandes moles; pero la puertecita de su ternura está cerrada para nosotros. Nuestros brazos pueden ceñir del todo sus cinturas; pero nunca llegarán al hueco pequeñito en que se esconde su corazón y de sus grandes senos no brotará jamás para nosotros una gota tan sólo de dulzura. En las noches de amor, calladamente, yo las he visto, ¡oh, hombres!, torcer sus ojos bajo mis besos y espiar astutamente el instante de nuestro desmayo. * * * * * Vav Como se cansa uno de revolver los naipes, así yo me he cansado de desnudar cuerpos de cortesanas. Cuerpos de bronce o de mármol, sobre los cuales nuestros labios estaban siempre en la superficie y sobre los que éramos como los que golpean murallas fortificadas. Al fin, ¡oh amigos!, me he cansado de abrazar simulacros y de levantar pesos inertes. |
miércoles, 15 de enero de 2014
DEMOCRACIA
DEMOCRACIA |
Otra maldita tarde
de domingo, una de esas tardes que algún día escogeré para colgarme del último clavo ardiendo de mi angustia. En la calle familias con niños, padres y madres sonrosadamente satisfechos de su recién cumplido deber electoral; gente encorvada sobre radios que escupen datos, porcentajes en los bancos. Corderos de camino al matadero dándole a escoger el arma al matarife. |
martes, 14 de enero de 2014
Los limones
LOS LIMONES |
Escucha, los poetas lauredos
se mueven solamente entre las plantas de nombres poco usados: boj ligustro o acanto. Yo amo los caminos que dan a las herbosas zanjas donde en los charcos medio secos agarran los muchachos alguna anguila exhausta: los senderos que siguen los ribazos, bajan entre penachos de las cañas y llevan a los huertos, entre los limoneros. . Mejor si la algazara de los pájaros engullida por el azul se apaga: más claro se oye el susurro de las ramas amigas en el aire que casi no se mueve, y los sentidos de este olor que no sabe despegarse de la tierra y llueve en el pecho una dulzura inquieta. Aquí de las entretenidas pasiones milagrosamente calla la guerra, aquí también a los pobres nos toca nuestra parte de riqueza y es el olor de los limones. . Ves, en este silencio en que las cosas se abandonan y próximas parecen a traicionar su último secreto, a veces uno espera descubrir un error en la Natura, el punto muerto del mundo, el eslabón que cede, el hilo a desenredar que finalmente nos lleve al centro de una verdad. La mirada escudriña alrededor, la mente indaga acuerda desune en el perfume que desborda cuando más languidece el día. Son los silencios en los que se ve en cada sombra humana que se aleja alguna turbana Divinidad. . Pero falta la ilusión y nos devuelve el tiempo a las ciudades ruidosas donde el azul se muestra sólo a pedazos, en lo alto, entre los cimacios. La lluvia fatiga la tierra, después; se agolpa el tedio del invierno sobre las casas, la luz se vuelve avara, amarga el alma. Cuando un día por un mal cerrado portal entre los árboles de un patio se nos muestra el amarillo de los limones; y el hielo del corazón se derrite, y en el pecho nos vierten sus canciones las trompetas de oro de la solidaridad. |
lunes, 13 de enero de 2014
PALABRAS PARA EL HIJO
PALABRAS PARA EL HIJO
VINIENDO ESTÁS, HIJO, ya tienes imperiosamente abierto tu hueco entre los días,
y me paro a pensar cómo tendré que decirte para pasarte lo que he vivido,
si todavía tus padres apenas sabemos hablar, saltamos por encima de las palabras,
y de la mano andamos, cruzando por largos silencios, como claros de bosque.
TAL VEZ TODO ES INÚTIL y la sangre camina bajo la voz, y nada se puede,
pero yo pienso y pienso en las cosas que todavía mal he aprendido,
y que tendré que enseñarte, porque ya no podré olvidar ni guardar silencio,
ni volver la espalda a lo que fue, para llegar más libre a la esperanza.
DESDE AHORA CUANTO MIRO me exigirá nombre con que poder contarlo;
ya no podré ser ojo mudo, pasmo sin pregunta, guardador de secretos,
y tendré que dejarme llevar por tu mano hasta la misma raya de la ignorancia,
dibujar exactamente a dónde llega el borde del agua de la materia oscura.
PROCURARÉ EMPEZAR POR DECIRTE el respeto que se debe a todas las cosas,
la seriedad de la tierra áspera y su peso húmedo, desmigado entre los dedos,
la admirable cerrazón de la piedra, secretamente conjurada consigo misma,
a veces en un guijarro caminante, como endulzado por el peso de la memoria.Y LA MADERA DÓCIL, viniendo desde el olor y el viento a acurrucarse al calor de la mano,
que acaricia la sabiduría de las formas elementales de la silla y la mesa,
y el tesoro del metal, sus arbitrios industriosos, su cansancio oxidado, su esplendor
cuando con brillos fatídicos conquista su extraña vida de máquina palpitante.
domingo, 12 de enero de 2014
Orlando Furioso Canto V
30
¿Por qué, pues, como amigo y compañero
demandas el respeto ese que entiendas
que a ti te deba, y yo tendría el primero
si de ella más que yo gozases prendas?
No menos por mujer que tú la espero
que, aunque no tenga aquí como tú haciendas,
no soy menos que tú del rey preciado,
y sí más de su hija que tú amado--.
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